SI QUIERES DISFRUTAR DE MI ECLIPSE, COGE ASIENTO MIRA AL CIELO Y COMIENZA A DISFRUTAR DEL MARAVILLOSO ESPECTACULO QUE TE BRINDAN LAS ESTRELLAS eclipse de luna: agosto 2010

lunes, 30 de agosto de 2010



El rey había entrado en un estado de honda reflexión durante los últimos días. Estaba pensativo y ausente. Se hacía muchas preguntas, entre otras por qué los seres humanos no eran mejores. Sin poder resolver este último interrogante, pidió que trajeran a su presencia a un ermitaño que moraba en un bosque cercano y que llevaba años dedicado a la meditación, habiendo cobrado fama de sabio y ecuánime.

Sólo porque se lo exigieron, el eremita abandonó la inmensa paz del bosque.

–Señor, ¿qué deseas de mí? -preguntó ante el meditabundo monarca.

–He oído hablar mucho de ti -dijo el rey-. Sé que apenas hablas, que no gustas de honores ni placeres, que no haces diferencia entre un trozo de oro y uno de arcilla, pero todos dicen que eres un sabio.

–La gente dice, señor -repuso indiferente el ermitaño.

–A propósito de la gente quiero preguntarte -dijo el monarca-. ¿Cómo lograr que la gente sea mejor?

–Puedo decirte, señor -repuso el ermitaño-, que las leyes por sí mismas no bastan, en absoluto, para hacer mejor a la gente. El ser humano tiene que cultivar ciertas actitudes y practicar ciertos métodos para alcanzar la verdad de orden superior y la clara comprensión. Esa verdad de orden superior tiene, desde luego, muy poco que ver con la verdad ordinaria.

El rey se quedó dubitativo. Luego reaccionó para replicar:

–De lo que no hay duda, ermitaño, es de que yo, al menos, puedo lograr que la gente diga la verdad; al menos puedo conseguir que sean veraces.

El eremita sonrió levemente, pero nada dijo. Guardó un noble silencio.

El rey decidió establecer un patíbulo en el puente que servía de acceso a la ciudad. Un escuadrón a las órdenes de un capitán revisaba a todo aquel que entraba a la ciudad. Se hizo público lo siguiente: “Toda persona que quiera entrar en la ciudad será previamente interrogada. Si dice la verdad, podrá entrar. Si miente, será conducida al patíbulo y ahorcada”.

Amanecía. El ermitaño, tras meditar toda la noche, se puso en marcha hacia la ciudad. Su amado bosque quedaba a sus espaldas. Caminaba con lentitud. Avanzó hacia el puente. El capitán se interpuso en su camino y le preguntó:

–¿Adónde vas?

–Voy camino de la horca para que podáis ahorcarme -repuso sereno el eremita.

El capitán aseveró:

–No lo creo.

–Pues bien, capitán, si he mentido, ahórcame.

–Pero si te ahorcamos por haber mentido -repuso el capitán-, habremos convertido en cierto lo que has dicho y, en ese caso, no te habremos ahorcado por mentir, sino por decir la verdad.

–Así es -afirmó el ermitaño-.

Ahora usted sabe lo que es la verdad… ¡Su verdad!

*El Maestro dice: El aferramiento a los puntos de vista es una traba mental y un fuerte obstáculo en el viaje interior.


Tomado de “Cuentos Clásicos de la India”

Mar te dice al oído:

Mi verdad no siempre es la verdad a los ojos de los demás,
así como la verdad de los demás puedo creerla como tal
o dudar de ella...

Nadie tiene para nadie toda la verdad..

Os dejo una cita...

La verdad es lo primero que hay que buscar. La belleza y la bondad vendrán después.


jueves, 26 de agosto de 2010



Muchos conoceréis esta historia pues la he publicado alguna vez,va dedicada para todas esas nuevas visitas que quizás no la conozcan y que vale la pena conozcáis..

Os dejo que disfrutéis de ella,voy a estar unos días de vacaciones,así que espero que esta reflexión os deje buen sabor de boca.Besos a tod@s.


Mis abuelos ya estaban casados hacía más de cincuenta años y continuaban jugando al juego que habían iniciado cuando comenzaron su noviazgo.

La regla del juego era que uno tenía que escribir la palabra “NTOCYTA” en un lugar inesperado para que el otro la encuentre y así quien la encontrase debería escribirla en otro lugar y así sucesivamente.

Ellos se alternaban dejando “NTOCYTA” escrita por toda la casa, y as que cuando uno la encontraba, era su momento de esconderla en otro lugar para que el otro la encuentre.

Ellos escribían “NTOCYTA” con los dedos en el azúcar dentro del azucarero o en el pote de harina para que el próximo que fuera a cocinar la encuentre.

Escribían en la ventana empañada por lo sereno que daba para el patio donde mi abuela nos daba torta que ella hacía con tanto cariño.

“NTOCYTA” era escrita en el vapor dejado en el espejo después de un baño caliente, donde la palabra iría a aparecer después del próximo baño.

Una vez, mi abuela hasta desenrolló un rollo entero de papel higiénico para dejar “NTOCYTA” en la última hoja y enrolló todo de nuevo. No había limites para donde “NTOCYTA” pudiera surgir.

Pedacitos de papel con “NTOCYTA” garabateado aparecían enrollados al volante del coche que ellos compartían.

Los papeles eran metidos dentro de los zapatos y dejados debajo de los almohadones. “NTOCYTA” era escrita con los dedos en el polvo sobre las estanterías.

Esta misteriosa palabra tanto hacía parte de la casa de mis abuelos como del mobiliario.

Llevó bastante tiempo para que yo comenzara a entender y gustarme completamente de este juego que ellos jugaban.

Mi escepticismo nunca me dejo creer en un único y verdadero amor, que pueda ser realmente puro y duradero.

Sin embargo, nunca dudé del amor entre mis abuelos. Este amor era profundo. Era más que un juego de diversión, era un modo de vida.

Su relación era basada en devoción y un amor apasionado que no todo el mundo tiene la suerte de tener.

El abuelo y la abuela estaban siempre que podían con sus manos unidas. Se robaban besos uno al otro, siempre que se encontraban en aquella cocina tan chiquita.

Ellos conseguían terminar la frase incompleta del otro y todo el día resolvían juntos las palabras cruzadas del diario. Mi abuela me cuchicheaba diciendo cuan bonito era mi abuelo, como el se había vuelto un viejito lindo y amoroso.

Antes de cada comida, ellos se reverenciaban y daban gracias a Dios y bendiciones a los presentes por ser una familia maravillosa, para continuar siempre unidos y con buena suerte.

Mas una nube oscura surgió en la vida de mis abuelos: mi abuela tenía cáncer de mama. La enfermedad había aparecido hacia diez años.

Como siempre, el abuelo estaba con ella a cada momento. El la tranquilizaba en el cuarto amarillo de ellos, que él había pintado de ese color para que ella estuviera siempre rodeada de la luz del sol, mismo cuando ella no tenía fuerzas para salir.

El cáncer ahora estaba de nuevo atacando su cuerpo. Con la ayuda de un bastón y la mano firme de mi abuelo, ellos iban a la iglesia todas las mañanas.

Y mi abuela fue quedando cada vez más flaca, hasta que, finalmente, ella no pudo salir más de casa.

Por algún tiempo, mi abuelo resolvió ir a la iglesia solito, orando a Dios para cuidar de su esposa.

Entonces, lo que todos temíamos sucedió. La abuela partió. “NTOCYTA” fue grabada en amarillo en las cintas de color rosa de los buques de flores del funeral de la abuela.

Cuando los amigos comenzaron a irse, mis tías, tíos, primos y otras personas de la familia se juntaron y quedaron alrededor de la abuela por ultima vez

Mi abuelo se quedo junto al cajón de la abuela, y en un suspiro bien profundo, comenzó a cantar para ella. A través de sus lágrimas y pesar, la música surgió como una canción que venía muy de adentro de su ser.

Me sentía muy triste, nunca voy a olvidar aquel momento. Porque yo sabia que sin todavía entender completamente la profundidad de aquel amor, yo había tenido el privilegio de testimoniar la belleza sin igual que aquello representaba.

Apuesto que a esta altura te preguntas…

Pero ¿qué significa NTOCYTA?

Nunca Te Olvides Cuanto Yo Te Amo.

Mar te dice al oído:

A muchos de vosotros os sonara la reflexion,
pero con ella me ocurre como con algunas películas
que no puedo dejar de verlas, y en este caso,
no puedo dejar de leerla.
Como romántica que soy, esta historia me hizo llorar
en su día, cosa que aun hago cuando la leo, es una
historia que le tengo un especial cariño, por su contenido,
por su significado, y por poder compartirla con VOSOTROS.


miércoles, 25 de agosto de 2010



Caminaba distraídamente por el camino y de pronto lo vio. Allí estaba el imponente espejo de mano, al costado del sendero, como esperándolo.
Se acercó, lo alzó, y se miró en él.
Se vio bien.

No se vio tan joven, pero los años habían sido bastante bondadosos con él. Sin embargo, había algo desagradable en la imagen de si mismo. Cierta rigidez en los gestos lo conectaba con los aspectos más agrios de la propia historia:
La bronca. El desprecio. La agresión. Al abandono. La soledad.
Sintió la tentación de llevárselo, pero rápidamente desechó esa idea. Ya había bastantes cosas desagradables en el planeta para cargar con otra más. Decidió irse y olvidar para siempre ese camino y ese espejo insolente. Camino por horas tratando de vencer la tentación de volver atrás hacia el espejo. Ese misterioso objeto lo atraía como los imanes atraen a los metales.
Resistió y aceleró el paso.
Tarareaba canciones infantiles para no pensar en esa imagen horrible de sí mismo.

Corriendo llegó a la casa donde había vivido desde siempre, se metió vestido en la cama y se tapó la cabeza con las sábanas. Ya no veía el exterior, ni el sendero, ni el espejo, ni la imagen de él mismo reflejada en él; pero no podía evitar la memoria de esa imagen:
La del resentimiento. La del dolor. La de la soledad. La del desamor. La del miedo. La del menosprecio. Había ciertas cosas indecibles e impensables…
…Pero él sabía donde había empezado todo esto…
Empezó esa tarde, hacía treinta y tantos años…
el niño estaba tendido, llorando frente al lago el dolor del maltrato de los otros. Esa tarde el niño decidió borrar para siempre, la letra del alfabeto. Esa letra.

La letra necesaria para nombrar al otro si está presente. La letra imprescindible para hablarles a los demás, al dirigirles la palabra.
Sin manera de nombrarlos, dejarían de ser deseados…y entonces no habría motivos para sentirlos necesarios…y sin motivo ni forma de invocarlos, se sentía, por fin, libre…

EPILOGO:
Escribiendo sin “U” puedo hablar hasta el cansancio de mí, de lo mío, del yo, de si lo tengo, de si me falta, de lo si me parece…
Hasta puedo escribir de él, de ellos y de los otros.
Pero sin U no puedo hablar de Ustedes, del tu, de lo vuestro. No puedo hablar de lo suyo, de lo tuyo, ni siquiera de lo nuestro.
Así me pasa…. A veces pierdo la U…y dejo de poder hablarte, pensarte, amarte, decirte.

Sin U, yo me quedo pero tú desapareces…
Y sin poder nombrarte Cómo podría disfrutarte?
Si tú no existes, me condeno a ver lo peor de mí mismo reflejándose eternamente, en el mismo mismísimo estúpido espejo.

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:
Sin u no existirian los sueños,
ni UN te quiero
ni UNA esperanza
ni UN deseo
ni UNA ilusion.

Me quedo con lo tuyo,con lo nuestro
y con lo vuestro..con los sueños y las
ilusiones,y con lo mejor de lo tuyo
y lo mejor de lo vuestro..con mi luna,
vuestro eclipse de luna.


lunes, 23 de agosto de 2010



Mi primera respuesta a tu pregunta es otra pregunta:
¿Qué crees tú que necesitas para ser feliz?
¿Qué cosas quisieras tener para experimentar felicidad?, o
¿Que personas necesitas tener a tu lado para sentirte feliz?, o
¿Qué circunstancias necesitas que cambien para que seas feliz?

Hay personas que nunca se sienten realizadas. Muchas cosas le fastidian y le molestan. Ellos van por este hermoso mundo corriendo desesperados como un niño que afanado persigue el arco iris.

A pesar del serio esfuerzo del niño y su intento de acercarse, el arco iris parece burlonamente alejarse. Para esas personas, la felicidad siempre se haya más allá de donde ellos se encuentran.

Un joven decía: “Me casaré cuando encuentre la persona que traiga satisfacción a mi vida”. Con esa filosofía de vida algunos piensan: cuando encuentre a mi cónyuge, entonces seré feliz.

Otros que ya lo han encontrado y ya se han decepcionado, piensan: “cuando me separe, entonces seré feliz”. Algunos piensan: “cuando tenga hijos seré feliz y otros, cuando se marchen, entonces comenzará mi felicidad”.

La vida no funciona así. Podrás tener riquezas y ser infeliz, estar rodeado de las personas más amorosas y vivir las circunstancias ideales, …pero eso no quitará de ti todos tus males.

Es que la felicidad no se descubre al encontrar a la persona apropiada, …sino en ser la persona adecuada. La felicidad no está en encontrar a quien te haga feliz, …sino en aprender a traer felicidad a los que te rodean.

La felicidad la encuentra la persona que aprende a vivir sabiamente. Establece relaciones saludables, pone límites, acepta lo bueno y rechaza lo cuestionable.

Es feliz quien se acerca a las personas sin sospecha pero con prudencia y se aleja de quienes le hacen daño, sin maltratar pero con inteligencia. La felicidad la encuentra quien aprende a usar las cosas y no a las personas, quien no abusa ni permite el abuso.

No es feliz quien nunca recibe heridas sino quien sabe cómo evitarlas y, cuándo es imposible, sabe cómo curarlas.

No es feliz quien nunca tiene problemas o todo lo tiene resuelto, …sino quien cuando estos llegan los enfrenta sabiamente y cuando no puede, busca ayuda inmediatamente.

Por nuestro propio bien, dejemos de buscar la felicidad en las cosas, personas o circunstancias que nos rodean y comencemos a cambiar desde nuestro interior, las actitudes que nos están afectando.


Autor desconocido

Mar te dice al oído:

Siempre dije que la felicidad no se encuentra ni se busca la felicidad llega
a través de pequeños momentos que podemos o no identificarlos..
A veces estamos tan obsesionados con nuestro trabajo,la familia,...
que esos momentos pasan desapercibidos...
La felicidad se consigue a través de pequeños instantes..sólo hay que saber verlos
y disfrutar de ellos.
No es más feliz el que más tiene,sino aquel que disfruta de los pequeños momentos...


sábado, 21 de agosto de 2010



Yo era todavía un niño pequeño. Entre las muchas cosas que me deslumbraban estaba el viejo teléfono, que en la época era una antigua caja de madera colgada en la pared, con el auricular suspendido a su costado.

Lo que más me intrigaba era que en su interior vivía un pequeño genio, muy inteligente y amable que sabia todas las cosas: la hora que era, el tiempo que haría al otro día, el horario de los trenes, los teléfonos de los amigos de mis padres, y su amabilidad para decir todo lo que mis padres deseaban comunicarles.

Deseaba mucho conocer el nombre de este mago chiquito así que me puse a escuchar todo lo que mi madre le decía, hasta que descubrí que ella lo llamaba: "Informeporfavor".
Las cosas mágicas siempre tienen nombres largos, como "abracadabra"…

Mi primer contacto con "Informeporfavor" se produjo un día que nunca olvidaré, cuando mi madre visitaba una vecina y me dejó sólo por unos minutos. Yo aproveché para bajar al sótano, en donde mi padre tenía su tallercito casero. Me puse a golpear con el martillo hasta que me di tal martillazo en un dedo que este se hinchó hasta parecerse a una morcilla.

No ganaba nada con gritar como un loco, pues en la casa no había nadie para escucharme. Pero entonces... qué maravilla!!! Me acordé del genio "Informeporfavor". Subí tan rápido como pude, descolgué el teléfono y le hablé: -"Informeporfavor"-. En efecto, él estaba allí. Y además tenía una suave voz de mujer. Tal vez en vez de un genio era una genia…

En cuanto me respondió, y ya que había alguien para escucharme, me puse a llorar con todas las ganas, y como pude le conté lo que me pasaba. "Estaba sólo en la casa, y me había golpeado un dedo, y...

"Informeporfavor" me preguntó "¿Puedes alcanzar en la nevera los cubitos de hielo?". Le dije "sí, puedo". Y me explicó que los aflojara bajo el chorro de agua, que sacara uno y me lo pusiera sobre el dedo. Eso me hizo mucho bien y pensé que tal vez "Informeporfavor" había hecho un poco de magia para ayudarme.

Desde entonces yo llamaba en secreto a "Informeporfavor" para consultarla por todo: "¿Cómo se deletrea y se escribe: "fijar?". "¿Cómo se calcula el área de un cuadrado?". "¿Cuál es la capital de Bélgica?". Y en seguida, "Informeporfavor" me decía todo, con una paciencia extraordinaria y me lo repetía si era necesario.

Pero creo que la ayuda más grande que Amanda me dio, fue un día cuando mi adorado canarito apareció muerto en su jaula. Eso me dolió mucho más que el martillazo en el dedo. Llamé a "Informeporfavor" y le conté mi profunda tristeza. “¿Puede usted explicarme, - le pregunté- cómo es posible que un pobre pajarito que pasa el día cantando para alegrarnos a todos, termine un día caído sin poder moverse, en el piso de su jaula?”. Pensó un momento, y luego me dijo: "Tú sabes, hay otros mundos adonde ir a cantar"... Aquellas palabras me consolaron porque imaginé al pajarito feliz, cantando en otro mundo, tal vez más lindo que el nuestro.

Un día, cuando ya habíamos hablado algunas veces más, me preguntó mi nombre.
Yo le dije "Francisco". Y ella me dijo "Me puedes llamar Amanda".

Algunas semanas más tarde, mi padre fue trasladado a causa de su trabajo y fuimos a vivir bastante lejos del pueblo en donde telefoneaba a Amanda.

En la nueva ciudad, cuando llamaba por teléfono a "Informeporfavor", me contestaba alguien que no era Amanda y a Amanda nadie la conocía.
Tuve una gran pena...

Luego crecí, y me enseñaron como funcionan los teléfonos y aprendí que los genios no existían. Entonces tuve más deseos de conocer a esa segunda mamá que era Amanda.

Un día, siendo ya un joven empleado, tuve que hacer un viaje en avión y descender en tránsito cerca de mi antiguo pueblo natal. Tenía media hora entre dos aviones. Así que fui al teléfono público, llamé y pedí a Amanda. Cuando ella me respondió, le pregunté: ”Amanda, podrías decirme… ¿Cómo se deletrea "fijar?". Pensó un momento y me respondió: "Espero que tu dedo ande un poco mejor!". Y entonces los dos estallamos en una carcajada simultánea.

Le conté mi nueva vida, mi empleo, y le agradecí todo lo que había hecho por mí siendo niño. Le dije todo lo que ella había significado en mi vida. Pero entonces fue ella la que me dijo, “Soy yo la que te debe mucho. No puedes imaginarlo: siempre soñé con tener un hijo, pero no lo tuve; y tú llenaste de manera formidable ese vacío…”.

Cuando nos despedimos le prometí llamarla cuando volviera, pues seguramente tendría que hacer un viaje similar algunas semanas después y podría ir a conocerla. Pasó un tiempo y el nuevo viaje se produjo.

Entre el cambio de aviones llamé a la central telefónica. "Amanda, por favor". "¿Es usted un pariente de Amanda?" - contestó otra telefonista.
-"No, pero somos viejos amigos, dígale que es Francisco".
"Señor, -me respondió la telefonista- lamento tanto darle esta mala noticia, pero Amanda falleció hace 15 días. Últimamente estaba muy enferma y trabajaba solo medio tiempo, hasta que la perdimos. Todos la extrañamos tanto!... Pero, espere un poco… ¿Usted me dijo que se llama Francisco?”.

-“Si, señora, Francisco”...

-“Ah!, Amanda me dejó antes de abandonar el trabajo una notita para usted.
Espere… ¡aquí está! Ella me dijo que usted comprendería, la nota dice: "Francisco, hay otros mundos a donde ir a cantar". ¿Usted puede comprender?”

-“Sí señora, - pude apenas articular- comprendo... muchas, muchas gracias y adiós. Faltaban unos minutos para la partida del avión. De vuelta hacia la puerta de embarque me di cuenta que tenía los ojos húmedos…

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:
Cuantas veces necesitamos en nuestra vida..un informeporfavor..

Preciosa historia, que a mí también consiguió emocionarme
La ingenuidad de un niño es lo más bonito que se puede tener,
quizás por eso me niego a crecer,porque si crezco la pierdo
y si la pierdo, mi vida dejará de ser una historia para niños
grandes..


jueves, 19 de agosto de 2010



Si pudiésemos tener consciencia de lo efímera de nuestra vida, tal vez pensaríamos dos veces antes de ignorar las oportunidades que tenemos de ser y de hacer a los otros felices.

Muchas flores son cortadas muy pronto; algunas apenas pimpollo. Hay semillas que nunca brotan y hay aquellas flores que viven la vida entera hasta que, pétalo por pétalo, tranquilas, vividas, se entregan al viento.

Pero no tenemos como adivinar. No sabemos por cuanto tiempo estaremos disfrutando este Edén, tampoco las flores que fueron plantadas a nuestro alrededor. Y nos descuidamos a nosotros mismos y a los otros.
Nos entristecemos por cosas pequeñas y perdemos un tiempo precioso.
P erdemos días, a veces años. Nos callamos cuando deberíamos hablar, y hablamos demasiado cuando deberíamos quedar en silencio.

No damos el abrazo que tanto nos pide nuestro corazón porque algo en nosotros impide esa aproximación.
No damos un beso cariñoso; porque no estamos acostumbrados a eso y no decimos lo que nos gusta porque pensamos que el otro sabe automáticamente lo que sentimos.

Y pasa la noche y llega el día; el Sol nace y adormece, y continuamos siendo los mismos. Reclamamos lo que no tenemos, o que no tenemos lo suficiente.
Cobramos. A los otros. A la vida. A nosotros mismos.
Y nos consumimos, comparando nuestra vida con la de aquellos que poseen más.
Y si probáramos compararnos con aquellos que poseen menos? Eso haría una gran diferencia!

Y el tiempo pasa. Pasamos por la vida y no vivimos. Sobrevivimos, porque no sabemos hacer otra cosa.
Hasta que, inesperadamente, nos acordamos y miramos para atrás. Y entonces nos preguntamos: Y ahora?

Ahora, hoy, todavía es tiempo de reconstruir alguna cosa; de dar un abrazo amigo; de decir una palabra cariñosa; de agradecer por lo que tenemos.
Nunca se es demasiado viejo, o demasiado joven, para amar, para decir una palabra gentil, para hacer un cariño.
No mires para atrás. Lo que pasó, pasó. Lo que perdimos, perdimos. Mira hacia adelante!

Todavía hay tiempo de apreciar las flores que están enteras a nuestro alrededor.
Todavía hay tiempo de agradecer por la vida, que aunque efímera, aún está en nosotros.

Mar te dice al oído:

A veces nos pasamos la vida buscando grandes oportunidades, el gran amor,una gran casa y una gran familia ...no está de más anhelar todo eso, aunque sin darnos cuenta, persiguiendo nuestros sueños, dejamos atras lo esencial de la vida..

Las pequeñas cosas que hacen que nuestros días sean grandes..como una caricia, un beso en la mejilla, un abrazo o un te quiero...o ese regalo del todo a 100 que te hicieron con tanto cariño...en definitiva, pequeños gestos que hacen grande nuestra vida.


martes, 17 de agosto de 2010



Esta es una pequeña historia, la historia de siempre, sobre cuatro personas que se llamaban Todo el Mundo, Alguien, Cualquiera y Nadie.

Había que hacer un importante trabajo, y Todo el Mundo estaba seguro de que Alguien lo haría. Podía haberlo hecho Cualquiera, pero Nadie lo hizo. Entonces, Alguien se enfadó porque era un trabajo de Todo el Mundo. Pero Todo el Mundo pensó que Cualquiera podía hacerlo y Nadie sabía que ninguno lo haría.

Al final, Todo el Mundo echó la culpa a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podía haber hecho..... La historia de siempre.

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:

Vívimos en una sociedad en la que "Todo el mundo",
mira solo por sus intereses,
mientras "alguien" necesita ayuda,
y "cualquiera" podría prestársela,
pero "nadie" lo hace...
Un ejemplo es el planeta en el que vivimos...

Todo el mundo podría hacer un poquito por él,
pero alguien piensa que otro lo hará,
cuando cualquiera de nosotros podría poner
su granito de arena y al final nadie hace
nada para remediarlo....


domingo, 15 de agosto de 2010



Sucedió un día en la selva que todos los animales se encontraban reunidos para discutir lo que un científico acababa de publicar.
El científico señalaba en su teoría que: “el hombre desciende del mono”.
Habían sido precisamente los monos quienes convocaron aquella asamblea, la cual fue abierta por el simio más viejo, que indignado dijo:

“Nuestra estirpe ha sido brutalmente insultada, hermanos, pues se dice que el hombre desciende de nosotros.”

¡Es inaudito! -Dijo un enorme rinoceronte…,-¡pero, cómo es posible que se atrevan a hacer semejante afirmación!

¿Cuándo se ha visto que una mona abandone a sus hijos para irse con otro mono?
¿Y se ha visto alguna vez a un mono que se embriague hasta perder el sentido y la vergüenza?

Además, amigos míos –agregó un gorila- ¿Se ha sabido alguna vez de un mono que tome un arma y dispare con odio a un hermano por la espalda?

¿Se ha sabido alguna vez de una mona que después de parir un hijo lo lance al vertedero de la basura o lo golpee hasta quitarle la vida?

En ese momento el imponente león, rey de la selva, dejó oír su tremenda voz para decir: “Dejad que el hombre hable y sueñe ser como nosotros…”

“…pero, si nos dieran a escoger entre la razón de que presume el hombre y el instinto que nos acompaña, preferimos seguir actuando como hasta ahora…”
“… pues entre nosotros jamás habrá guerras, ni enemigos, ni crímenes, ni engaños, porque hermanos…”

“…el hombre efectivamente, desciende, pero no del mono

Mar te dice al oído:

Tremenda reflexión...me dejó sin palabras.
Hay tanta verdad en ella, que se me hizo un nudo en la garganta.
Ojalá llegue el día que un mono no pueda sentirse ofendido
al compararlo con el hombre.
Ojalá llegue el día en el cual empecemos a comportarnos
como personas..y lleguemos a aprender de los animales.


viernes, 13 de agosto de 2010



No culpes a nadie, nunca te quejes de nada ni de nadie, porque fundamentalmente tú has hecho tu vida.

Acepta la responsabilidad de edificarte a tí mismo, y el valor de acusarte en el fracaso para volver a empezar otra vez, corrigiéndote.

Nuca te quejes del ambiente ó de quienes te rodean, hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Las circunstancias son buenas ó malas según la voluntad ó la fortaleza de tu corazón.

Aprende a convertir toda situación difícil en una arma para luchar.

No te quejes de tu pobreza, de tu soledad ó de tu suerte, enfréntate con valor y acepta que de una u otra manera son el resultado de tus actos, y la prueba que has de ganar.

No te amargues de tu propio fracaso, ni se lo cargues a otro, acéptate ahora ó seguiras justificándote como un niño.

Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar, y que ninguno es tan terrible para claudicar.

Deja ya de engañarte, eres la causa de ti mismo, de tu necesidad, de tu dolor, de tu fracaso.

Si tu has sido el ignorante, el irresponsable, tú, únicamente tú, nadie pudo haber sido tú.

No olvides nunca, que la causa de tu presencia es tu pasado, como la causa de tu futuro es tu presente.

Aprende de los fuertes, de los valientes, de los audaces, imita a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones, a quienes vencieron a pesar de todo.

Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, y tus problemas sin alimento morirán.

Aprende a nacer desde el dolor y a ser más grande, que es el más grande de los obstáculos.

Mírate en el espejo de ti mismo.

Comienza a ser sincero contigo mismo, reconociéndote por tu valor, por tu voluntad y por tu debilidad para justificarte.

Recuerda que dentro de ti hay una fuerza que todo puede hacerlo; reconociéndote a tí mismo más libre y más fuerte, dejarás de ser un títere de las circunstancias, porque tú mismo eres tu destino.

Levántate y mira por las mañanas, y respira la luz del amanecer.

Tú eres la parte de la fuerza de la vida.

Ahora despierta, camina, lucha.

Decídete de una vez y triunfarás en la vida.


¡NUNCA PIENSES EN LA SUERTE, PORQUE LA SUERTE ES EL PRETEXTO DE LOS FRACASADOS!

Autor: desconocido

Mar te dice al oído:

Nunca pensé en la suerte ni en el destino...
Mi presente es hoy el ahora, y mi futuro aquel que yo me construya,
con los errores del pasado se hacen los cimientos del presente,
y el futuro es una construcción de tu propia vida...


miércoles, 11 de agosto de 2010



Cierto viejo solitario, vivía en las profundidades de las montañas de Colorado. Cuando murió, sus parientes lejanos vinieron de la ciudad para llevarse sus cosas de valor. Luego de llegar, todo lo que ellos vieron fue una vieja choza con un retrete adosado a ésta. Dentro de la choza, cerca de la chimenea de piedra, había una vieja cacerola y su equipo de minería. Una mesa llena de grietas con una silla de tres patas montaban guardia junto a una delgada ventana, y una lámpara de kerosene servía como centro de mesa. En un rincón oscuro había un desmoronado catre con una gastada bolsa de dormir sobre él.

Ellos recogieron algunas de las viejas reliquias y se dispusieron a partir. Mientras se iban, un viejo amigo del solitario, sobre su mula, les hizo señas que parasen. “¿Les importaría si yo saco algo de lo que ha quedado en la cabaña de mi amigo?”, preguntó. “Vaya tranquilo”, le contestaron. Después de todo, pensaron, ¿qué puede haber de valor dentro de la choza?

El viejo amigo entró a la choza y caminó directamente hacia la mesa. Estiró el brazo debajo de ella y levantó una de las tablas del piso. Luego procedió a sacar todo el oro que su amigo había encontrado en los últimos 53 años, suficiente como para que se hubiese construido un palacio. El solitario murió con un sólo amigo que lo sabía. Mientras el amigo miraba por la pequeña ventana observando la nube de polvo, detrás de la cual desaparecería el coche de los parientes, dijo: “Deberían haberlo conocido mejor”.

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:

A veces nos pasamos la vida al lado de una persona sin llegar a conocerla por el mero hecho de no tomarnos la molestia en ello...hay veces que el esfuerzo merece la pena, hay personas que si las conociesemos un poquito más llenarían nuestras vidas de cariño,ternura y un hombro donde apoyarnos....



lunes, 9 de agosto de 2010



Una pareja de recién casados, se mudó para un barrio muy tranquilo. En la primera mañana en la casa, mientras tomaba café, la mujer reparó a través de la ventana, que una vecina colgaba sábanas en el tendedero.
-¡Que sábanas tan sucias cuelga la vecina en el tendedero...! Quizás necesita un jabón nuevo... ¡Ojala pudiera ayudarla a lavar las sábanas!

El marido miró y quedó callado. Y así­, cada dos o tres dí­as, la mujer repetí­a su discurso, mientras la vecina tendí­a sus ropas al sol y el viento.

Al mes, la mujer se sorprendió al ver a la vecina tendiendo las sábanas limpias, y dijo al marido:
-¡Mira, ella aprendió a lavar la ropa! ¿Le enseñarí­a otra vecina?

El marido le respondió:
-¡No, hoy me levanté más temprano y lavé los cristales de nuestra ventana!

Y la vida es así­, todo depende de la limpieza de la ventana, a través de la cual observamos los hechos.

Es fácil juzgar a los demás sin darnos cuenta que la situación errada está en nosotros. Limpiemos las ventanas de nuestra vida antes de mirar a los demás.

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:
Es fácil juzgar a los demás sin conocer realmente a la persona, es fácil criticar,
adentrarse en su vida aún sin conocer nada de esta, sólo por las apariencias...
Y es tan difícil tener la oportunidad que te conozcan sin dejarse llevar por las apariencias...cuando lo importante no es lo que tienes en tu vida sino a quien tienes en ella...


jueves, 5 de agosto de 2010



Un grupo de estudiantes de Geografía, estudiaban las siete maravillas del mundo. Al terminó de la clase, se le pidió hacer una lista de la que ellos consideraban deberían ser actualmente la 7 maravillas del Mundo.

A pesar de algunos desacuerdos, la mayoría votó por lo siguiente: Las pirámides de Egipto, El Taj Mahal, El gran cañón, El canal de Panamá, El Empire State, La Basílica de San Pedro y La Muralla China.

Mientras se hacía la votación el maestro notó que una estudiante permanecía callada y no había entregado aun su lista. Así que le preguntó si tenía problema para terminar de hacer su elección. La muchacha tímidamente respondió: Si, un poco.

“No podía decidirme pues son tantas las maravillas”. “Bueno, dinos lo que has escrito y tal vez podamos discutirlo.

La muchacha titubeò y después leyó: Creo que la sietes maravillas de mundo son: Poder tocar, Poder saborear, Poder ver, Poder escuchar. Titubeando un poco continuó: Poder sentir, Poder reír, y…Poder amar.

Al terminar de leerlas el salón de clase quedó en un silencio absoluto. Son tantas las maravillosas que tenemos y no las valoramos.

Mar te dice al oído:

La vida esta llena de maravillosas cosas, pero buscando la felicidad nos olvidamos
de las pequeñas cosas de la vida que realmente nos hace felices...
La caricia de la persona amada..(tocar), el sabor de lo dulce (un triunfo), un susurro al oído ( un te quiero), un amor (sentirlo en nuestro corazon), hacerle un guiño a la vida (reir), y sentirse en una nube.../(amada)...


martes, 3 de agosto de 2010



Alfredo, con el rostro abatido de pesar se reúne con su amiga Marisa en un bar a tomar un café.
Deprimido descargó en ella sus angustias...que el trabajo, que el dinero, que la relación con su pareja, que su vocación...todo parecía estar mal en su vida.

Marisa introdujo la mano en su cartera, sacó un billete de 50 dólares y le dijo:
- Alfredo, quieres este billete ?
Alfredo, un poco confundido al principio, inmediatamente le dijo:
- Claro Marisa...son 50 dólares, quién no los querría ?
Entonces Marisa tomó el billete en uno de sus puños y lo arrugó hasta hacerlo un pequeño bollo. Mostrando la estrujada pelotita verde a Alfredo volvió a preguntarle:
- Y ahora igual lo quieres ?
- Marisa, no sé qué pretendes con esto, pero siguen siendo 50 dólares, claro que los tomaré si me lo entregas.
Entonces Marisa desdobló el arrugado billete, lo tiró al piso y lo restregó con su pie en el suelo, levantándolo luego sucio y marcado.
- Lo sigues queriendo ?
- Mira Marisa, sigo sin entender que pretendes, pero ese es un billete de 50 dólares y mientras no lo rompas conserva su valor...

- Entonces Alfredo, debes saber que aunque a veces algo no salga como quieres, aunque la vida te arrugue o pisotee, SIGUES siendo tan valioso como siempre lo hayas sido...lo que debes preguntarte es CUANTO VALES en realidad y no lo golpeado que puedas estar en un momento determinado.
Alfredo se quedó mirando a Marisa sin decir palabra alguna mientras el impacto del mensaje penetraba profundamente en su cerebro.
Marisa puso el arrugado billete de su lado en la mesa y con una sonrisa cómplice agregó:
- Toma, guárdalo para que te recuerdes de esto cuando te sientas mal...pero me debes un billete NUEVO de 50 dólares para poder usar con el próximo amigo que lo necesite !!
Cuántas veces dudamos de nuestro propio valor, de que realmente MERECEMOS MAS y que PODEMOS CONSEGUIRLO si nos lo proponemos ? Claro que el mero propósito no alcanza...se requiere de la ACCIÓN para lograr los beneficios. Yo sé que se puede y que existen innumerables caminos para conseguirlo.

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:

A veces el dolor,el desamor, la desidia nos hace sentirnos inferiores...
Hasta las mismas personas que con sus comentarios sobre nuestro físico nos hace
sentirnos seres inferiores, pero pienso, que personas así, que no valoran el
interior de cada persona, su esfuerzo y valentia son las que nunca conseguirán nada.

domingo, 1 de agosto de 2010



Mientras esperaba para recoger a un amigo en el aeropuerto de Portland, Oregon, tuve una de esas experiencias de que uno oye a la gente comentar y que le cambian a uno la vida. Ustedes saben, la clase que nos salta de repente. Bueno, ¡esta tuvo lugar a apenas sesenta centímetros de mí! Esforzándome en ubicar a mi amigo entre los pasajeros desembarcando, observe a un hombre que se dirigía hacia mí llevando dos maletas ligeras. Se detuvo justo junto a mí para saludar a su familia.

Primero, le hizo señas a su hijo menor (quizás de seis años) mientras dejaba caer sus maletas. Se dieron un largo y conmovedor abrazo. Al separarse lo suficiente para verse los rostros, oí al padre decir: “¡Qué bueno es verte, hijo. Te extrañé tanto!” Su hijo sonrió de manera algo tímida, esquivó la mirada y contestó suavemente: “¡Yo también, Papá!”

Entonces el hombre se paró, mirando a su hijo mayor (quizás de 9) y mientras abrazaba el rostro de su hijo con sus manos dijo: “Ya eres un hombrecito. ¡Te amo mucho, Zach!” Ellos también se abrazaron fuertemente. Su hijo no dijo nada. No hacía falta una respuesta.

Mientras esto pasaba, una bebé (quizás de año y medio) se revolvía entusiasmada en los brazos de su madre, sin quitar por un momento sus ojitos de la maravillosa escena de su padre que regresaba. El hombre dijo: “¡Hola, nenita!” mientras tomaba suavemente a la niña de los brazos de su madre. Rápidamente besó su rostro una y otra vez y la abrazó contra su pecho mientras la mecía de un lado para el otro.

La nenita se relajó instantáneamente y simplemente dejó caer su cabeza sobre su hombro y se quedó quieta de puro gozo.

Tras varios momentos, le pasó a su hija a su hijo mayor y declarò: “¡He reservado lo mejor para lo último!” y procedió a darle a su esposa el más largo y apasionado beso que recuerdo haber visto. Él la miró a sus ojos por varios segundos y entonces dijo suavemente: “¡Te quiero tanto!” Se miraron a los ojos mutuamente, sonriéndose el uno al otro mientras se tomaban de las manos. Por un instante, me parecieron recién casados pero sabía por la edad de sus hijos que no podían serlo.

Me maravillé por un momento y entonces me di cuenta cuán totalmente estaba absorto en el hermoso despliegue de amor incondicional a una distancia no mayor de un brazo extendido de mí. De repente, me sentí incómodo, como si estuviese invadiendo algo sagrado, pero me sorprendí al escuchar mi propia voz preguntar nerviosamente: “¡Wow! ¿Qué tiempo tienen de casados?”

“Hemos estado juntos catorce años por todo y casados los últimos doce”, contestó sin quitar la mirada del rostro de su encantadora esposa.

“Bueno, entonces, ¿por cuánto tiempo han estado separados?” pregunté. El hombre finalmente me miró, todavía manteniendo su jovial sonrisa y me dijo: “¡Dos días completos!”

¿Dos días? ¡Quedé anonadado! Estaba seguro de que por la intensidad del saludo que había presenciado habrían estado separados por al menos varias semanas, sino meses, y sé que mi expresión facial delató mis pensamientos. Así que, de manera casi casual y deseando terminar mi intromisión con alguna semblanza de gracia (y volver a buscar a mi amigo), le dije: “¡Espero que mi matrimonio se mantenga tan apasionado después de doce años!”

El hombre repentinamente dejó de sonreír. Me miró directo a los ojos, y con una intensidad que me quemó hasta el alma, me dijo algo que me dejó como una persona diferente. Él me dijo: “No lo anhele, amigo… decídalo”. Entonces mostró nuevamente su maravillosa sonrisa, estrechó mi mano y dijo: “¡Que Dios lo bendiga!” Con eso, él y su familia se voltearon y se alejaron juntos rápidamente.

Todavía observaba a aquel hombre especial y su excepcional familia alejarse de mi vista cuando mi amigo se me acercó y preguntó: “¿Qué es lo que estás mirando?” Sin dudar un instante y con un curioso sentido de certeza le contesté: “¡Mi futuro!”

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:

Nos pasamos media vida anhelando cosas...sueños,viajes, una familia...
Pero realmente cuanto hacemos por conseguirlo???
La vida pasa y los sueños con ellos...
Por eso he decidido no anhelar todo lo que me haga feliz, sino conseguirlo,
a veces lo conseguiré, otras no, pero siempre me quedará la satisfacción
de haber luchado por ello.


 
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