Lo primero de todo quiero comunicaros que Mar está bien y que, si todo sigue asi, a finales de esta semana podría estar ya deleitándoos con sus hermosas reflexiones. Sed pacientes que pronto estará otra vez con nosotros. Desde aquí (su rincón) le mando un enorme abrazo y un beso para su pronta recuperación.
Y lo segundo, os dejo este mini-relato:
Había una vez, en un bonito jardín, un grupo de flores variadas. Eran todas muy bonitas, con una bonita flor, y orgullosas estaban siempre mirando hacia el sol, mientras las gentes que por allí paseaban las miraban y elogiaban por su gran belleza.
Pero entre aquellas flores surgió de la tierra un tallo. Todas la miraban con desprecio "mira lo que allí ha salido, que horror!!", decía una mientras las demás reían. Pero el tallo no se acobardó, y creció y creció.
"Mirad chicas... ¡como entre tanta belleza ha podido tener valor de germinar ese engendro!", dijo una de ellas. Todas lo miraban, y les parecía especialmente feo. Pero parecía que a aquel tallo no le importaba lo que dijeran las demás flores, él seguía creciendo y creciendo.
Un buen día, en lo alto del tallo, se formó un capullo. Todas las flores se echaron a reir una vez más: "jajajaj... mirad!!... además de feo, ha salido cabezón!...jajaja", se mofaron del pobre tallo, pero éste seguía sin inmutarse...
... y un buen día,floreció, y todas las demás flores se quedaron asombradas de la infinita belleza de su nueva compañera, que sin duda alguna se convirtió en la flor más bonita de aquel jardín. Y todas las demás flores se callaron y admiraron aquella flor que sin duda, con su belleza, a las otras había eclipsado.
Nunca debemos infravalorar a nadie... y mucho menos mofarnos de su físico... nunca podemos estar seguro de hasta que punto podría sorprendernos.








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