SI QUIERES DISFRUTAR DE MI ECLIPSE, COGE ASIENTO MIRA AL CIELO Y COMIENZA A DISFRUTAR DEL MARAVILLOSO ESPECTACULO QUE TE BRINDAN LAS ESTRELLAS eclipse de luna: octubre 2011

miércoles 26 de octubre de 2011



Como los budistas, sé que la palabra no es el hecho. Si digo manzana no es la maravilla innombrable que enamora el verano, si digo árbol apenas me acerco a lo que saben las aves, el caballo siempre fue y será lo que es sin saber que así lo nombro.

Sé que la palabra no es el hecho, pero sí sé que un día mi padre bajó de la montaña y dijo unas palabras al oído de mi madre, y la incendió de tal manera que hasta aquí he llegado yo, continuando el poema que mi padre comenzó con algunas palabras.

Nacemos para encontrarnos (la vida es el arte del encuentro), encontrarnos para confirmar que la humanidad es una sola familia y que habitamos un país llamado Tierra. Somos hijos del amor, por lo tanto nacemos para la felicidad (fuera de la felicidad son todos pretextos), y debemos ser felices también por nuestros hijos, porque no hay nada mejor que recordar padres felices.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la Tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Además, el universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso estamos rodeados de buenas noticias. Cada mañana es una buena noticia. Cada niño que nace es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor es un soldado menos, por eso hay que cuidarse del que no canta, porque algo esconde. Eso lo aprendí de mi madre que fue la primera buena noticia que conocí. Se llamaba Sara y nunca pudo ser inteligente porque cada vez que estaba por aprender algo, llegaba la felicidad y la distraía, nunca usó agenda porque sólo hacía lo que amaba, y eso se lo recordaba el corazón. Se dedicó a vivir y no le quedaba tiempo para hacer otra cosa.

De mi madre también aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo, ahora mismo, le puedes decir basta a la mujer (ó al hombre) que ya no amas, al trabajo que odias, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida, ahora mismo le puedes decir basta al miedo que heredaste, porque la vida es aquí y ahora mismo.

Me he transformado en un hombre libre (como debe ser), es decir que mi vida se ha transformado en una fiesta que vivo, en todo el mundo, desde la austeridad del frío patagónico a la lujuria del Caribe, desde la lúcida locura de Manhattan al misterio que enriquece a la India, donde la Madre Teresa sabe que debemos dar hasta que duela.

Caminando comprobé que nos vamos encontrando con el otro, lenta, misteriosa, sensualmente, porque lo que teje esta red revolucionaria es la poesía. Ella nos lleva de la mano y debajo de la luna, hasta los últimos rincones del mundo, donde nos espera el compinche, uno más, el que continúa la línea que será un círculo que abarcará el planeta. Esta es la revolución fundamental, el revolucionarse constantemente para armonizar con la vida, que es cambio permanente, por eso nos vamos encontrando fatalmente para iluminar cada rincón. Que nada te distraiga de ti mismo, debes estar atento porque todavía no gozaste la más grande alegría ni sufriste el más grande dolor. Vacía la copa cada noche para que Dios te la llene de agua nueva en el nuevo día. Vive de instante en instante porque eso es la vida.

Me costó 57 años llegar hasta aquí, ¿cómo no gozar y respetar este momento? Se gana y se pierde, se sube y se baja, se nace y se muere. Y si la historia es tan simple, ¿porqué te preocupas tanto?. No te sientas aparte y olvidado, todos somos la sal de la Tierra. En la tranquilidad hay salud, como plenitud dentro de uno.

Perdónate, acéptate, reconócete y ámate, recuerda que tienes que vivir contigo mismo por la eternidad, borra el pasado para no repetirlo, para no abandonar como tu padre, para no desanimarte como tu madre, para no tratarte como te trataron ellos, pero no los culpes porque nadie puede enseñar lo que no sabe, perdónalos y te liberarás de esas cadenas.

Si estás atento al presente, el pasado no te distraerá, entonces serás siempre nuevo. Tienes el poder para ser libre en este mismo momento, el poder está siempre en el presente porque toda la vida está en cada instante, pero no digas “no puedo ni en broma” porque el inconsciente no tiene sentido de humor, lo tomará en serio y te lo recordará cada vez que lo intentes.

Si quieres recuperar la salud abandona la crítica, el resentimiento y la culpa, responsables de nuestras enfermedades. Perdona a todos y perdónate, no hay liberación más grande que el perdón, no hay nada como vivir sin enemigos. Nada peor para la cabeza y por lo tanto para el cuerpo, que el miedo, la culpa, el resentimiento y la crítica que te hace juez (agotadora y vana tarea) y cómplice de lo que te disgusta. Culpar a los demás es no aceptar la responsabilidad de nuestra vida, es distraerse de ella. El bien y el mal viven dentro de tí, alimenta más al bien para que sea el vencedor cada vez que tengan que enfrentarse.

Lo que llamamos problemas son lecciones, por eso nada de lo que nos sucede es en vano. No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas ya son ganancia. Cuida el presente porque en él vivirás el resto de tu vida. Libérate de la ansiedad, piensa que lo que debe ser será, y sucederá naturalmente.

Autor: Facundo Cabral.

Mar te dice al oído:

Aprendí que de la vida hay
que vivir el presente,que el pasado
es una etapa para llegar al presente
y del presente esperamos lo mejor para el
futuro, que si del pasado arrastramos solo penas
no nos quedara sitio en la mochila para las alegrias,
porque son ellas las que nos haran vivir mejor el
presente y las que haran que luzca con sus mejores galas
el futuro.


viernes 21 de octubre de 2011



El niñito miraba a la abuela escribir una carta. En un momento dado, le
preguntó:
- Abuela, estás escribiendo una historia que nos sucedió a nosotros?
Es por casualidad, una historia sobre mí?
La abuela dejó de escribir, sonrió y le comentó al nieto: Estoy escribiendo
sobre ti, es verdad.
Ahora bien, más importante que las palabras es el lápiz que estoy usando. Me
gustaría que tú fueras como él, cuando crezcas.
El niño miró el lápiz, intrigado, y no vio nada especial.
- Pero, si es igual a todos los lápices que he visto en mi vida!
- Todo depende de cómo mires las cosas.
- Hay cinco cualidades en él que, si consigues conservarlas, te harán siempre
una persona en paz con el mundo.
Primera cualidad:
Puedes hacer grandes cosas, pero no debes olvidar nunca que existe una Mano que
guía tus pasos.
A esa Mano la llamamos Dios y Él debe conducirte siempre en la dirección de Su
voluntad.
Segunda cualidad:
De vez en cuando necesito dejar de escribir y usar el sacapuntas. Con eso el
lápiz sufre un poco, pero al final está más afilado. Por tanto, has de saber
soportar algunos dolores, porque te harán ser una persona mejor.
Tercera cualidad:
El lápiz siempre permite que usemos una goma para borrar los errores. Debes
entender que corregir una cosa que hemos hecho no es necesariamente algo malo,
sino algo importante para mantenernos en el camino de la justicia.
Cuarta cualidad:
Lo que realmente importa en el lápiz no es la madera ni su forma exterior, sino
el grafito que lleva dentro. Por tanto, cuida siempre lo que ocurre dentro de
ti.
Por último, la Quinta cualidad del lápiz:
Siempre deja una marca. Del mismo modo, has de saber que todo lo que hagas en la
vida dejará huellas y procura ser consciente de todas tus acciones.

Paulo Coelho.


Mar te dice al oído:

Al igual que el lapiz me gustaria tener la cualidad
de escribir todos los sentimientos sin miedo a ser borrados,
a borrar solo aquello que me hace daño y a subrayar aquello
por lo que soy feliz.
Que el interior de mí y de cada persona cercana a mí sean del
mejor grafito y que su luz siempre brille.
Y no aspiro a ser el mejor lapiz, sino a que mi estela
alguna vez deje huella...


domingo 9 de octubre de 2011



He oído que en tiempos remotos, un buhonero de abanicos de mano solía pasar a
diario frente al palacio de un rey, vociferando acerca de lo excepcionales y
estupendos que eran los abanicos que tenía a la venta. Proclamaba que nunca
nadie había fabricado ni visto abanicos como estos.
El rey tenía una colección de todo tipo de abanicos provenientes de todos los
rincones del planeta. Sintió curiosidad y salió al balcón para ver al vendedor
de tan extraordinarios y estupendos abanicos. Sin embargo, le pareció que los
abanicos eran corrientes, a lo más, que valdrían una rupia cada uno, pero hizo
llamar al hombre.
El rey preguntó: «¿Por qué son tan extraordinarios estos abanicos y cuál es su
precio?»
El buhonero respondió: «Su Majestad, el precio no es muy alto. En comparación
con la calidad de estos abanicos el precio es muy bajo. Cien rupias cada
abanico».
El rey estaba asombrado. «¿Cien rupias? Estos abanicos que valen una rupia cada
uno, que no valen más de diez pesetas, pueden encontrarse en todas partes… ¿y
pides cien rupias por cada uno? ¿Qué tienen de especial estos abanicos?»
El hombre dijo: «¡La calidad! Cada abanico está garantizado durante cien años.
No se estropearán ni siquiera en cien años».
«Si me baso en su aspecto, parece imposible que duren ni siquiera una semana.
¿Estás tratando de engañarme? ¿Es esto un fraude total? ¿Y además al rey?»
El buhonero replicó: «¡Mi Señor! ¿Cómo me atrevería? Usted sabe muy bien, Señor,
que paso diariamente bajo su balcón vendiendo abanicos… El precio es de cien
rupias por abanico, y me hago responsable si no dura cien años. Me podéis
encontrar todos los días en la calle. Y además, sois el soberano de estas
tierras, ¿cómo podría estar a salvo si os engaño?»
El abanico fue comprado por el precio solicitado. Aún cuando el rey no confiaba,
se moría de curiosidad por saber en qué se basaba el buhonero para hacer esas
afirmaciones. Se le ordenó al hombre que se presentara después de siete días.
La varilla central se desprendió en tres días, y el abanico se desintegró antes
de una semana.
El rey estaba seguro de que el hombre de los abanicos nunca se presentaría
nuevamente. Sin embargo, para su completa sorpresa, el hombre se presentó por su
propia voluntad tal como se le había requerido: a tiempo, al séptimo día.
«¡A su servicio, su Señoría!»
El rey estaba furioso: «¡Canalla! ¿Eres un bobo? Mira, ahí está tu abanico, todo
roto. Este es el estado en que se encuentra después de una semana y tú me
garantizaste que duraría cien años. ¿Estás loco o eres un gran timador?»
El hombre replicó humildemente: «Con las debidas excusas, parece ser que mi
Señor no sabe utilizar un abanico. El abanico debe durar cien años. Está
garantizado… ¿Cómo lo utilizó?»
«El rey le dijo: «¡Dios mío! ¡Ahora también deberé aprender a utilizar un
abanico!»
«Por favor no se enfade. ¿Cómo llegó el abanico a este estado en siete días?
¿Cómo lo utilizó?»
El rey tomó el abanico y le mostró la forma según la cual uno se abanica.
Y el hombre dijo: «Ahora comprendo el error. No ha de abanicarse de esa forma».
«¿Qué otro método existe para abanicarse?»
El hombre le explicó: «Sostenga el abanico; manténgalo inmóvil frente a usted y
luego mueva la cabeza de un lado a otro. El abanico durará cien años.
Osho.


Mar te dice al oído:

A veces lo logico no es lo mas sensato,
ni lo mas sensato lleva a la logica.


Por problemas de salud he estado ausente, de nuevo estoy con vosotros...gracias a todos los que me seguis.


martes 4 de octubre de 2011



Había una joven que poseía todo: un marido maravilloso, hijos perfectos, un
excelente empleo, una familia unida.
Lo extraño era que ella no lograba conciliar todo eso; el trabajo y los
quehaceres de la casa le ocupaban todo el tiempo. Siempre tenía que sacrificar
algo para poder atender lo otro . . . Y así, alguna de las personas que ella
amaba era dejada para después.
Un día, su padre, un hombre muy sabio, le regaló una flor extraordinariamente
bella y cara, de la cual sólo había un ejemplar en el mundo, y le dijo:
-Hija, esta flor te va a ayudar mucho, más de lo que te imaginas. Tan sólo
tendrás que regarla y podarla de vez en cuando y a veces conversar un poco con
ella, y ella te dará a cambio un perfume maravilloso.
La joven quedó muy emocionada, al fin de cuentas la flor era de una belleza sin
igual.
El tiempo fue pasando, los problemas surgían, el trabajo consumía su tiempo, y
su vida tan confusa no le permitía cuidar la flor.
Cuando llegaba a casa la miraba, ella estaba siempre allí, no mostraba señal de
flaqueza o muerte, sólo le seguía dando su perfume. Entonces ella pasaba de
largo. Hasta que un día, sin más ni menos, la flor murió.
Sus raíces estaban resecas, sus hojas amarillas y la flor yacía exánime a un
lado.
La joven se entristeció mucho, lloró, y fue a donde el padre.
-Yo me imaginaba que esto iba a ocurrir, le dijo, y no te puedo dar otra flor
porque ésta era única en el mundo. Tan única como tus hijos, tu esposo, tu
familia. Al igual que la flor, los sentimientos también mueren si tú no aprendes
a cuidarlos, a regarlos, a podarlos y a darles la atención que merecen. Te
acostumbraste a ver la flor siempre lozana y viva, pero te olvidaste de
cuidarla.
Acuérdate siempre de la flor, pues todo en la vida es como ella. El regalo de la
vida nos es dado gratuitamente peros somos nosotros quienes tenemos que
cuidarla.
Camilo Tagle Dulansky

Mar te dice al oído:

La vida es como esa flor, hay que regarla
un poquito cada dia, con gotas de ternura
gotas de placer,abonandola con amor para
hacer que luzca mas bonita cada dia...

Si dejamos secar las raices de la vida..
nuestros sentimientos se marchitan
sin detenernos a pensar en la esencia de la vida.


 
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