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jueves, 24 de noviembre de 2011



Un emperador estaba saliendo de su palacio para dar un paseo matutino cuando se
encontró con un mendigo.
Le preguntó:
-¿Qué quieres?
El mendigo dijo:
-Me preguntas como si tú pudieras satisfacer mi deseo.
El rey se rió y dijo:
-Por supuesto que puedo satisfacer tu deseo. ¿Cuál es? Simplemente dímelo.
Y el mendigo dijo:
-Piénsalo dos veces antes de prometer.
El mendigo no era un mendigo cualquiera, había sido el maestro del emperador en
una vida pasada. Y en esta vida le había prometido: “vendré y trataré de
despertarte en tu próxima vida. En esta vida no lo has logrado, pero volveré …”
Insistió:
-Te daré cualquier cosa que pidas. Soy un emperador muy poderoso, ¿qué puedes
desear tú que yo no pueda darte?
El mendigo le dijo:
-Es un deseo muy simple, ¿ves aquella escudilla?
¿Puedes llenarla con algo?
Por supuesto, dijo el emperador. Llamó a uno de sus servidores y le dijo:
-Llena de dinero la escudilla de este hombre.
El servidor lo hizo…, y el dinero desapareció. Echó más y más y apenas lo echaba
desaparecía. La escudilla del mendigo siempre estaba vacía.
Todo el palacio se reunió. El rumor corrió por toda la ciudad y una gran
multitud se congregó allí. El prestigio del emperador estaba en juego. Les dijo
a sus servidores:
-Estoy dispuesto a perder mi reino entero, pero este mendigo no debe derrotarme.
Diamantes, perlas, esmeraldas…, los tesoros se iban vaciando. La escudilla
parecía no tener fondo. Todo lo que se colocaba en ella desaparecía
inmediatamente. Era el atardecer y la gente estaba reunida en silencio. El rey
se tiró a los pies del mendigo y admitió su derrota.
Le dijo:
-Has ganado, pero antes de que te vayas, satisface mi curiosidad, ¿de qué está
hecha tu escudilla?
El mendigo se rió y dijo:
-Está hecha del mismo material que la mente humana. No hay ningún secreto …,
simplemente está hecha de DESEOS HUMANOS.

ZEN: El camino

Mar te dice al oído:

Los deseos del ser humano son infinitos
al igual que esa escudilla del mendigo
la razon es desear aquellos que estan
a nuestro alcance, los demas son
bonitos deseos pero algunos quedaran en
sueños....


Cita del dia:
Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos


6 comentarios:

Maxymo Gonzalez dijo...

Wow, cuanta reflexión. Hermoso, muy hermoso. Saludos y gracias por pasar por el club sci-fi

jairo F.Quindós dijo...

buena historia mar y si es cierto no es mas rico quien mas tiene sino quien mas da de si

Nerea dijo...

Asi somos, siempre queremos mas y mas y mas y nunca estamos satisfechos.

Rodolfo N dijo...

lente....
Me encantó el relato y es tan cierto...
Besos.

impersonem dijo...

A veces los deseos nos ciegan... supongo que entre lo necesario y lo superfluo, es dónde radica el quid de la cuestión...

Besos.

Aradia dijo...

Los deseos no tienen fin pero esta en nosotros luchar por ellos y ser felices...muy bello Mar...besitos con mi ternura.

 
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