SI QUIERES DISFRUTAR DE MI ECLIPSE, COGE ASIENTO MIRA AL CIELO Y COMIENZA A DISFRUTAR DEL MARAVILLOSO ESPECTACULO QUE TE BRINDAN LAS ESTRELLAS eclipse de luna: diciembre 2010

jueves, 30 de diciembre de 2010

martes, 28 de diciembre de 2010



Fabián, siempre esperaba con gran entusiasmo que llegara el fin de semana. Los viernes, apenas salía del trabajo, iba hasta su casa, preparaba la mochila con las cosas necesarias para acampar y algunos alimentos, medicamentos y ropa que había juntado entre los amigos. Tomaba el colectivo hasta el Tigre, y llegaba con el tiempo justo para subir a la última lancha que lo llevaba hasta el camping. Sábado y domingo se dedicaba a recorrer la zona en un pequeño bote para conversar con las familias y compartir con ellas las cosas que había llevado. Al mismo tiempo, aprovechaba para hacer una lista de necesidades para tratar de resolverlas durante la semana. Ayudaba a los chicos en las tareas -porque muchos de los papás no sabían leer ni escribir- y los alentaba para que no dejaran de estudiar, aunque sabía lo difícil que era para ellos ir todos los días en lancha hasta la escuela.

Feliciano, el administrador del camping ya lo conocía y lo esperaba con un plato de sopa caliente los días de invierno, y una ensalada con algún fiambre cuando hacía calor. Fabián compartía la sencilla comida con él, y después armaba su carpa en el lugar más alejado, cerca del río. Amaba las noches despejadas, para tirarse boca arriba sobre el pasto y contemplar las estrellas. Se pasaba horas enteras contándolas, poniéndoles nombres e imaginando dibujos en el cielo.

Cierta noche estaba así tirado, disfrutando de un cielo maravilloso en el que podía distinguir hasta la estrella menos brillante (esas que no se pueden ver en la ciudad), sin nubes, con la temperatura ideal -ni frío ni calor- cuando, de pronto, le pareció que una estrella se movía. Él había oído muchas veces de estrellas fugaces y, en un primer momento, no se extrañó.

Pero, al seguir mirando descubrió que la estrella parecía dudar. Se movía para un lado y después para el otro. Como si fuera una persona que no sabe si cruzar una calle o no. Se mantuvo en ese juego durante unos minutos. Fabián se fue incorporando de a poco hasta quedar de pie, sin poder quitar la vista de esa estrella tan extraña. Quizá no sea una estrella, pensó. ¿Será un OVNI?

Después de unos instantes, la estrella, que realmente parecía dudar, se decidió y se precipitó hacia la tierra. Fabián se dio una gran susto, porque creyó que se le iba a caer encima, y se agachó. Le pareció que había caído muy cerca, detrás de unos árboles.

«No puede ser; las estrella no caen así, debe tratarse de otra cosa; esto es imposible, seguramente es una ilusión óptica por estar fijando tanto tiempo la vista...»

Fabián trataba de convencerse de que no había pasado nada y ni siquiera miraba hacia los árboles donde supuestamente había visto caer la luz. Sin embargo, su curiosidad fue más grande. «Si no fue nada, ¿qué pierdo con ir a ver?», se justificó.

Se dirigió, entonces, hacia ese lugar tratando de no hacer ruido.

Llegó hasta donde había varios árboles caídos que formaban un claro. Entonces, la vio.

No podía creerlo. Se frotaba los ojos, porque creía que estaba soñando; o hipnotizado; o sugestionado... Sentada en un tronco, con la cabeza apoyada en un brazo y una pierna doblada sobre la otra, se encontraba una estrella. Tenía una expresión de gran tristeza y a Fabián le pareció ver una pequeña lágrima que le caía por la mejilla.

Tuvo miedo, pero el temor fue desapareciendo al contemplarla tan desamparada y triste. Se acercó despacito y le dijo:

-Disculpe, no entiendo qué está pasando, pero me da mucha pena verla así. ¿Quién..., o qué es usted? ¿La puedo ayudar en algo?

La estrella levantó los hombros como diciendo que ya nada le importaba y giró hacia el otro lado.

-De verdad señora, no me gusta dejarla acá sola y tan triste; quizás pueda hacer algo para ayudarla (Fabián apenas se daba cuenta de lo asombroso de la situación. No todos los días se conversa con una estrella; pero no le quedaba más remedio que hacerlo).

Después de un rato, la estrella le dijo:

-Te agradezco, pero lo dudo. No creo que nadie pueda ayudarme. ¡Estoy tan cansada! Pero es muy largo de contar. Casi dos mil años de vida no se cuentan en un minuto.

Fabián se sentó en un tronco, a una distancia prudencial y dijo.

-No importa, no tengo nada que hacer. Tengo tiempo para charlar con usted.

La estrella comenzó a hablar lentamente y, en su voz, se percibía una gran tristeza.

-Hace dos mil años me encomendaron una tarea. La más importante, me dijeron. No importa que seas chiquita, ni que no tengas mucho brillo. En el momento oportuno, el brillo te llegará de afuera y llamarás la atención de todos los hombres. Era mi oportunidad. Ya no sería una estrella más; ya no pasaría inadvertida; los hombres me pondrían un nombre y figuraría en los catálogos. Fue así que acepté, y con mi luz señalé el camino a unos sabios hasta el pesebre donde había nacido un pequeño niño.

Desde ese momento, todos los años hago el mismo camino, para que nadie se olvide de ese gran acontecimiento que, según me contaron, cambió la historia de los hombres. Pero, con el paso del tiempo, me di cuenta de que ya no vale la pena; que los hombres no miran hacia el cielo; han perdido sus sueños; se matan en las guerras...

Interrumpió su conversación durante unos segundos y, con la mirada perdida, pareció estar buscando una palabra para completar la frase, un adjetivo para la palabra guerras.

-En guerras. Esta palabra es tan tremenda en sí misma, que no necesita nada que la acompañe. Si dijera en terribles o crueles guerras, alguien podría llegar a pensar que hay guerras que no son terribles o crueles. ¡Se matan entre hermanos! Vi torturas y desapariciones. También vi a mucha gente morirse de hambre, al mismo tiempo que otros despreciaban el plato que le ponían delante. Mujeres golpeadas, sometidas y esclavizadas. Chicos sin escuela y otros que la desaprovechan. Vi gente enriquecerse en forma desmedida y despiadada, mientras otros carecían de lo indispensable. Excluídos en un mundo globalizado; enfermos que podrían curarse; locos abandonados por sus familiares; personas viviendo sin techo; niños mendigando o robando o matando... Niños de la calle asesinados. Violencia engendrada por las desigualdades y por la injusticia.

Los que deberían servir porque tienen el poder, se preocupan por unos pocos.

Yo, que vi nacer al niño de Belén, que escuché lo que predicaba, que lo vi compartir la comida, echar a los mercaderes del templo, lavarle los pies a sus discípulos, creo que ya no tengo nada más que hacer. Los hombres se han olvidado de todo lo que él dijo. Ya no tienen arreglo. Ya no miran el cielo, ¿para qué voy a seguir recorriendo ese camino?

Fabián se había quedado mudo y paralizado. No sabía qué decir ni qué pensar. Todas las ideas se le mezclaban. La estrella parecía tener razón pero, sin embargo, Fabián se revelaba contra esta idea. ¿Ya no hay esperanzas? ¿Ya está todo perdido? No sabía que decir y comenzó a balbucear palabras incoherentes:

-Bueno, no todo es así, puede ser que... Yo creo que podríamos…

La estrella lo interrumpió.

-Está bien, no hace falta que intentes convencerme, yo ya decidí qué hacer. ¿Por qué no me contás qué hacés vos en este lugar tan apartado y alejado?

Fabián la invitó para que fuera hasta su carpa y le convidó un mate. Él se recostó en el pasto y la estrella a su lado. Así, comenzó a contarle a qué se dedicaba y qué hacía los fines de semana en esa isla.

-¡Qué suerte que te encontré!, dijo la estrella cuando Fabián terminó de hablar. Aunque este año no brille para todos, vos tuviste la oportunidad de tenerme bien cerca tuyo. Sos el único que merece verme...

Fabián que había entrado en confianza la interrumpió brúscamente y le dijo:

-Creo que está equivocada. En primer lugar, no soy el único que merece verla; y por otra parte, es cierto que el mundo parece encaminarse hacia la destrucción y que no hay nada que pueda detener lo que está pasando, pero, justamente por eso, creo que tiene que brillar más que antes. Hay muchas personas que sólo miran hacia abajo, que necesitan una luz fuerte para descubrir que pasan cosas más allá de sus narices. ¡Cómo se va a dar por vencida justo ahora que es cuando más la necesitamos!

Muchos hombres no van a reconocer su luz y ni siquiera se van a enterar de que usted hace un recorrido para llamarles la atención, para recordarles un gran acontecimiento, para anunciar que para Dios, los hombres somos importantes, porque él se hizo uno de nosotros. Pero quizás, alguno puede llegar a levantar la vista y verla ¡Aunque más no sea por casualidad! ¿Y a los otros? ¿Quién va a renovarles la esperanza?

Fabián dijo esta última frase gritando. La estrella permaneció callada. En la oscuridad, Fabián no pudo distinguir que esbozaba una sonrisa.

De golpe, sintió algo húmedo en su rostro. Era «Pirata», el perro del administrador del camping que le estaba lamiendo la cara.

-¡Eh, Fabián! ¿Cómo estás? ¿Te pasó algo?, preguntó Feliciano. Me asusté, porque vi una luz y te oí gritar como si estuvieras discutiendo con alguien. Pensé que te había pasado algo, pero seguramente te quedaste dormido. Metete dentro de la carpa que te vas a resfriar con el rocío.

Fabián le hizo caso, entró en la carpa, pero tardó en dormirse, porque aunque estaba seguro de que todo había sido un sueño, sentía una extraña sensación.

Pasaron los días y llegó el tiempo de Navidad. Poco antes, Fabián organizó una fiesta con la gente de la isla y unos amigos de la ciudad .

Feliciano prestó el camping y armaron una gran mesa para la fiesta que comenzó bien temprano por la mañana y duró hasta la tardecita. Comieron lo que cada uno había llevado, bailaron y cantaron. Antes de irse, Fabián regaló a cada familia una pequeña estrella de madera para que la colocaran sobre el pesebre.

El 24 a la noche, justito cuando daban las doce, todas las familias de la zona, vieron una gran luz que provenía del pesebre donde estaba la imagen del pequeño bebé.

Esa luz, para sorpresa de todos, venía de la pequeña estrella de madera. En el cielo, también brilló una estrella, aunque ya no señalaba el camino hacia el lugar donde hace dos mil años había estado el niño. En cambio, iluminaba a todos los que, como Fabián, hacen nacer a Dios en medio de los hombres y los conducen hacia él.

Y, para sorpresa de muchos, esa nochebuena, estuvo muy iluminada.

(María Inés Casalá, publicado en la revista Humanizar)

Mar te dice al oído:

Mantengamos iluminada la llama de la esperanza,
en Navidad y el resto del año,
cada uno de nuestros días,
para afrontar esos pequeños retos que nos presenta
a veces la vida...si tu no apagas esa llama...
nunca se perderá la esperanza....


domingo, 26 de diciembre de 2010



Querido Papá Noel:

Te escribo esta carta con un lápiz rojo de mi hijo, en el dorso de un recibo, sentada al lado de la lavadora entre un lavado y otro, y quien sabe cuando volveré a tener un poco de tiempo libre en los próximos 18 años. He sido una buena madre durante todo el año. He alimentado, lavado y cuidado a mis hijos cada vez que lo han necesitado. He visitado al pediatra muchas más veces de lo que he visitado a mi propio médico. He vendido sesenta y dos cajas de barritas de chocolate para lograr el dinero para plantar un árbol que dé sombra en el patio de la escuela.
Pensaba que quizás, visto que no te he pedido nunca nada, esta Navidad podrías traerme algunas cositas. Aquí tienes mis deseos:

Me gustarían un par de piernas nuevas que no dolieran (cualquier color va bien menos el morado, de esas ya tengo) y unos brazos que no dolieran y fueran lo suficientemente fuertes como para apartar a mi hijo del estante de las golosinas, mientras hace una rabieta en medio del supermercado.

También quisiera una cintura, ya que en algún lado perdí la que tenía, hacia el séptimo mes de mi último embarazo.

También me gustarían unas ventanas resistentes a las huellas, una emisora de radio que sólo ponga música para adultos, una televisión que no contenga solo programas de animales que hablan, y un rinconcito secreto detrás de la nevera donde poderme esconder para hablar por teléfono.

En el aspecto práctico, quisiera una muñeca que hable y diga, "Sí, Mamá" para ayudarme en mi autoestima como madre, junto con dos niños que no peleen, y tres pares de vaqueros que se abrochen sin necesidad de tanta fuerza.

También me gustaría una grabación de monjes tibetanos cantando "No comer en la sala" y "Quítale las manos de encima a tu hermano" ya que mi voz parece estar fuera del alcance auditivo de mis hijos y puede ser escuchada solo por el perro.

Sería maravilloso si hicieras que mis hijos ayudaran en casa sin necesidad de pedir dinero a cambio.

Si fuera tarde para encontrar todo esto, quisiera al menos el tiempo suficiente para cepillarme los dientes y peinarme (todo en la misma mañana), o el lujo de sentarme y comer la comida caliente, no a temperatura ambiente, sin que tenga que comerla del mismo Tupperware.

Seria demasiado pedir que pudiéramos llamar "verduras" a la salsa de tomate? Me ayudaría a tener la conciencia en paz.

Bueno, Papá Noel, la alarma de la secadora me indica que ha terminado su ciclo y mi hijo se ha dado cuenta que estoy aquí encerrada. Creo que quiere que le devuelva su lápiz. Que tengas un buen viaje y recuerda sacarte tus húmedas botas antes de entrar.

Puedes comerte las galletas que te dejamos en la mesa, pero cuidado con echar migas a la alfombra.

Con cariño... MAMA!!

PD: Ah!... otra cosa, puedes anular todos mis deseos con tal de que hagas que mis hijos crezcan felices, sanos y se conviertan en personas de bien.

Autor: Desconocido

Mar te dice al oído:

A veces andamos tan sumergidos en los deseos de
los demás, que olvidamos a veces los propios..
La ilusión es para todos,incluso para aquel que
más se lo merece pero que nunca dice nada...


Os dejo una cita...
Tal vez el mejor adorno de navidad es una gran sonrisa


viernes, 24 de diciembre de 2010



En Nochebuena un niño miró fijamente a Papá Noel
y le dijo: "Quiero saber tu secreto". Le susurro al oído: "¿Cómo lo haces, año tras año?

"Quiero saber cómo, mientras viajas dejando regalos aquí y allá, nunca se terminan.¿Cómo es, querido Papá Noel , que en tu saco de regalos hay suficiente para todas las niñas y niños del mundo? Siempre está lleno, nunca se vacía mientras va de chimenea en chimenea, a casas grandes y pequeñas de país en país, visitándolos todos.

Papá Noel se sonrió y le contestó, "No me hagas preguntas difíciles. ¿No quieres un juguete? Pero el niño dijo que no y Santa pudo ver que él esperaba una respuesta. "Ahora escúchame," le dijo al niño "Mi secreto te hará más triste y más sabio".

"Lo cierto es que mi saco es mágico. Dentro de él hay millones de juguetes para mi viaje en Nochebuena. Pero a pesar que visito a cada niña y a cada niño no siempre dejo juguetes. En algunos hogares no tienen comida, en otros hay tristeza, en algunos hogares están desesperados, y otros son malos. Algunos son hogares rotos, donde los niños sufren. Esos hogares visito, pero qué puedo dejar?

Mi trineo está lleno de cosas alegres, Pero para los hogares donde habita la tristeza, los juguetes no son suficiente. Así que en silencio me acerco, y beso cada niña y cada niño, y rezo con ellos para que reciban la alegría del espíritu de la Navidad, el espíritu que vive en el corazón del niño que no recibe, pero que da.

"Si Dios escucha y contesta mi oración, Cuando regrese el próximo año, lo que encontraré serán hogares llenos de paz, y amor. Y niños y niñas llenos de la luz infinita. Es un trabajo difícil, mi querido amiguito, dejar regalos para algunos y orar por otros. Pero las oraciones son los mejores regalos Porque Dios tiene el don de satisfacer todas las necesidades.

Esa es parte de la contestación. El resto es que mi saco es mágico. Y esa es la verdad. Mi saco está cargado de amor. En mi saco nunca falta el amor y la alegría... porque dentro hay oraciones, y esperanzas.

No sólo juguetes. Mientras más doy, más se llena... porque dando es como realizo mis sueños.

"¿Y quieres saber algo? Tu también tienes tu propio saco. Contiene tanta magia como el mío, y está dentro de ti. Nunca se vacía, está llenito desde el principio de tu vida.

Es el centro de la luz y el amor. Es tu corazón. Y si en ésta Navidad quieres ayudarme, no te preocupes tanto por los regalos debajo de tu árbol. Abre esa saco que es tu corazoncito, y comparte tu alegría, tu amistad, tu dinero, tu amor".

"Gracias por el secreto. Me tengo que ir". "Espera niño", dijo Papá Noel, "no te vayas. ¿Compartirás lo que tienes? ¿Ayudarás? ¿Te servirá lo que has aprendido?" Y por un momento el niño se detuvo, tocó su corazón y simplemente dijo: "Sí!!!".

Mar te dice al oído:

Espero que esta noche sea mágica para tí...
y que dentro de ese saco encuentres todos tus sueños.
Y recuerda...
La magia de la navidad es la magia de las personas como tú
que hace que un año se pase volando...




martes, 21 de diciembre de 2010



Cartas a Jesús que fueron enviadas por niños de un colegio del sur de Italia.Un maestro de primaria tenía por costumbre mandar a los alumnos que escribieran una carta a Jesús.A continuación un extracto de algunas de las joyas de estos filósofos enanos...que fueron recogidas en el transcurso de varios años.


Querido Jesús: En carnaval me voy a disfrazar de diablo. No te importa ¿verdad?.

MIGUEL.


Querido Jesús: ¿La jirafa la querías hacer así? ¿o fué un accidente?. PATRICIA.


Querido Niño Jesús: Cuando t padre hizo el universo, ¿no era mejor que en vez del domingo hubiera descansado los días de cole?. ENRIQUE


Querido Niño Jesús: gracias por el hermanito, pero yo lo que había pedido era un perro. GIANLUCA


Querido Jesús:¿cómo es que hacías tantos milagros antiguamente y ahora ya nos los haces?. JACOBO.


Querido Niño Jesús: ¿Tu las cosas las sabes antes de que se inventen?. DANIELA.


Querido Jesús:¿Cuando hiciste el primer hombre? ¿funcionaba bien como nosotros ahora?. TOMAS.


Querido Niño Jesús: ¿Los pecados los marcas en rojo como hace la maestra?. CLARA


Querido Niño Jesús: Me gustaría saber cómo se llamaban tu buey y tu mula. VALENTINA.


Querido Niño Jesús: Si no llegas a extinguir a los dinosaurios no habríamos tenido sitio nosotros. Lo has hecho muy bien. MAURICIO.


Querido Jesús: Hemos estudiado que Tomás Edison descubrió la luz. Pero en la catequesis dicen que fuiste tú. Yo creo que te robó la idea. DARIA


Querido Niño Jesús ¿Cómo es que no has inventado algún animal en los últimos tiempos?. Tenemos los de siempre. LAURA.


Querido Jesús: No te preocupes por mí. Yo miro siempre a los dos lados antes de cruzar. MARCO.


Querido Jesús: En catequesis nos han dicho todo lo que haces, pero ¿Cuando estas de vacaciones? ¿quien te sustituye?. MARINA.


Querido Niño Jesús: Me gustaría que hicieras gente que no se rompa tanto. A mí ya me han puesto tres puntos y una inyección. SANDRA.


Querido Niño Jesús: A lo mejor Caín y Abel no se mataban si hubieran tenido una habitación cada uno. Con mi hermano funciona. LORENZO.


Querido Jesús: Si de verdad volvemos a vivir, por favor no me hagas como Annalisa Becacci, que es una antipática. DIANA.


Querido Niño Jesús: Por favor mandame un cachorrito. Nunca te he pedido nada, lo puedes comprobar. BRUNO.


Querido Jesús: Hace tiempo que espero la primavera pero todavía no ha llegado..!No te olvides!!!. SILVIA.


Querido Niño Jesús: !Que listo eres! Todas las noches consigues poner las estrellas en el mismo sitio. CATERINA.


Querido Niño Jesús: Seguro que para tí es dificilísimo querer a todo el mundo. En mi familia somos cuatro y yo no lo consigo. VIOLETA.


Querido Niño Jesús: Me gusta mucho el padre nuestro. ¿Se te ocurrió enseguida o lo tuviste que hacer varias veces?. Yo siempre que escribo algo lo tengo que repetir. ANDREA.


Querido Niño Jesús: Si me miras el domingo en la iglesia. Te enseño mis zapatos nuevos. MIGUEL.


Querido Niño Jesús: Por favor pon un poco de vacaciones entre Navidad y Semana Santa. Es que ahora en medio no hay nada. MARCO.


Querido Jesús: ¿De verdad eres invisible? ¿o solo es un truco?. JUAN.


Querido Niño Jesús: No creo que pueda haber un Dios mejor que tu. Bueno quería que lo supieras. Pero no cres que lo digo porque eres Dios ¿eh?. VALERIO.


Querido Niño Jesús: ¿Sabes que me gusta mucho como has hecho a mi novia Simonetta?. MATEO


Querido Niño Jesús: Yo creía que el naranja no pegaba con el morado. Pero luego he visto el atardecer que hiciste el martes ..!Es genial !!!. EUGENIO.


Querido Niño Jesús: ¿Tú como sabías que eras Dios?. CARLOS.


Mar te dice al oído:


Ante la ingenuidad de los niños poco queda por decir..sólo mostrar esta gran sonrisa que han hecho que se dibuje en mi cara.....


sábado, 18 de diciembre de 2010



Cuando seamos grandes, no nos olvidemos que para las noches se hicieron los cuentos, y los reyes magos, y los duendes buenos; que sólo hace falta cuando llega el sueño tener bien a mano la voz de un abuelo.

No nos olvidemos que en una vereda cabe un mundo entero, de risas y ruedas, que no hay mar tan nuestro como el de la acequia, que con dos pedales de una bicicleta lo que queda lejos siempre queda cerca.

No nos olvidemos de las maravillas que guardan adentro las cosas sencillas, los viejos cajones, la flor, la semilla.
La vida es un viaje y es cuestión de vida sentarnos al lado de la ventanilla.

Cuando seamos grandes va a ser muy bonito tener como amigos a los animalitos y gritarles cosas y entender sus gritos,
y explicar los vuelos por el infinito...(los grandes no entienden a los pajaritos).

No nos olvidemos cuando seamos grandes que un beso es un modo de quedarse en alguien, que siempre es horario para acariciarse, que el amor es todo, que ternura es madre, que hay que estar temprano cuando se hace tarde.

Cuando seamos grandes no nos olvidemos de la fantasía, del sol y los juegos, y los cumpleaños, y el circo viajero,
los payasos tristes, los muñecos buenos, la hermosa costumbre de decir:

¡TE QUIERO!...

Ojalá que nunca dejes de soñar, de jugar, de besar, de acariciar, de amar...
Ah!! Y nunca te olvides...al ser grande, de la maravillosa virtud de saber perdonar...

Autor: desconocido.

Mar te dice al oido:

Aún no se si soy grande,
o en mi sigue instalada aun aquella niña
que buscaba su principe azul en aquel castillo
de princesas...
Sé que no quería crecer para no llorar
tanto y en vano...
para preocuparme tan sólo en buscar mi compañero
de juego...
Yo no quería ser grande para no despertar de ese sueño
en el que todo son princesas, y las ranas, principes encantados..
Yo no quería crecer para no entender de sufrimiento...
el sufrimiento del alma y del amor...
No queria crecer para seguir creyendo en las hadas...
Yo no quería crecer, por eso, aún conservo mi inocencia de niña
para poder seguir en ese mundo de Nunca Jamas, para enojar piratas
y buscar tesoros, buscando la magia en cada rincón, y al sentarme
al pie de un árbol, un duende me susurre al oído...nunca dejes de soñar...
y de creer en tus sueños.


miércoles, 15 de diciembre de 2010



A veces, vivimos situaciones, en que las palabras parecen desaparecer de nuestro vocabulario.

Se anudan en el estómago, suben hasta la garganta y no sabemos, no tenemos idea de cómo sacarlas.

Muchas veces nos sucede cuando nuestros amigos nos necesitan más. Paradógicamente, en esa precisa situación nos topamos con esa barrera de poder decir nada.

No sabemos qué decir, no tenemos una explicación aceptable para el sufrimiento, sentimos miedo de decir algo indebido y nos quedamos quietos.

Encontramos palabras con facilidad, en su mayoría ya gastadas y repetidas, para expresar nuestra alegría, nuestro deseo de felicidad, sin importar si alguien ya las dijo o no.

Tomamos prestadas esas frases comunes y hacemos con ellas nuestro mensaje.

Y nuestros amigos lo reciben con el corazón abierto, con la sonrisa estampada, porque ellos también hacen uso de lo mismo.

Es la costumbre, es normal, es gentil, es noble.

Es millones de veces mejor que el olvido.

Nuestra gran dificultad, es expresar palabras de consuelo, cuando nosotros mismos tenemos un corazón molido por el dolor al ver el sufrimiento de otro.

¡Conscientes que no podemos hacer nada!

Va a pasar, ya lo sabemos, pues todos los dolores pasan, como pasan las noches de luna y los días de sol.

Nada es estable y constante.

¡Y queríamos tanto encontrar las palabras exactas que amenizaran el sufrimiento, que proporcionaran consuelo inmediato, que anestesiaran o curaran de una vez!

Y entonces, en el instante exacto, las palabras mueren.

Pero existe un secreto:
¡Los gestos hablan!

Un beso habla.
Una caricia es una voz dulce y suave.
Una presencia, aún en silencio, dice.
Un abrazo habla muy alto.
¡Una mirada sincera dice mucho!
Una mano que toma las manos habla como varias bocas y centenares de corazones...

Cuando las palabras se rehúsen a salir de ti, habla con gestos. Podrán comprenderte.

¡Dar de si mismo, vale más que todas las palabras del diccionario juntas!

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:

Cuando me sienta mal...dame un abrazo
y besame con la mirada,
calla, pero hazte sentir,
hazme sentir el calor de tu mirada,
y el silencio de tus palabras,
que traspasan de tu mano en mi mano,
corazon a corazon,
y miradas, llenas de palabras
.

domingo, 12 de diciembre de 2010



El concepto de felicidad es muy diferente de unas personas a otras y aunque hay cosas y sensaciones que pueden ser comunes, los gozos de unos pueden ser la pesadilla de otros.

Algunas personas son felices llevando una vida tranquila y segura mientras otras se mueren de aburrimiento si están solas; si no hay en su vida cambios, novedades y fuertes excitaciones.

La felicidad depende más de lo que ocurre dentro que de lo que nos sucede fuera; de las ideas que tenemos sobre nosotros mismos y sobre la vida.

Depende de todos los misterios que viven ¡en el Bosque Mágico de tu Mente!

Dentro de tu mente lo tienes todo. El sol y la luna, las montañas y los valles. Los colores del amanecer y las sombras de la noche. La alegría de las cascadas y la niebla espesa que empapa el alma de nostalgias infinitas.

Si buscas dentro de tu corazón, siempre encontrarás razones para ser feliz y también para permanecer en la tristeza.

Porque tu felicidad no depende de otros, de la compañía que tengas o de lo que haces, ni tampoco de lo que tienes. No depende de cómo sea tu cuerpo ni de que tengas más o menos dones.

Sólo depende de lo conforme que estés con lo que haces, con lo que tienes, con tu cuerpo y con tus dones.

La Felicidad depende de que realmente quieras ser feliz y estés tan a gusto contigo mismo como para poder sentir el gozo de la Vida.

“La felicidad es una mariposa que sale volando cuando la persigues,
pero que puede posarse a tu lado, si te sientas tranquilamente a mirar”.

Nathaniel Hawthorne

Mar te dice al oído:

La felicidad es un estado de tu mente,
la superacion del alma,
el color de un beso
y el calor del abrazo,
la felicidad es sentir la sonrisa del alma
.

martes, 7 de diciembre de 2010


Hay quienes:

... usan siempre la misma ropa,

... llevan amuletos,

... hacen promesas,

... imploran mirando al cielo,

... creen en supersticiones.

Otros:

... siguen corriendo aun cuando les tiemblan las piernas,

... siguen aunque se queden sin aire,

... siguen luchando cuando todo parece perdido,

... siguen como si cada vez fuera la ultima vez, convencidos de que la vida misma es un desafío.

Sufren,

... pero no se quejan porque saben que:

... el dolor pasa,

... el sudor se seca,

... el cansancio termina.

Pero hay algo que nunca desaparecerá:

... La satisfacción de haberlo logrado

En sus cuerpos:

... hay la misma cantidad de músculos

... en sus venas corre la misma sangre

Lo que los hace diferentes

Es su espíritu

La determinación de alcanzar la cima

Una cima a la que no se llega superando a los demás sino superándose a uno mismo

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:

Cada uno se pone sus metas,
cada uno se marca su cima,
pero lo que cada uno tenemos
es la habilidad de alcanzarla o no...
sólo depende de nosotros.

sábado, 4 de diciembre de 2010



Me tomo unos días de vacaciones...espero perdonéis ultimamente mi ausencia y visitar vuestros blogs...prometo ponerme al día en cuanto vuelva...disfrutad de este puente y espero veros de nuevo entre mis estrellas a mi vuelta...

 
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