SI QUIERES DISFRUTAR DE MI ECLIPSE, COGE ASIENTO MIRA AL CIELO Y COMIENZA A DISFRUTAR DEL MARAVILLOSO ESPECTACULO QUE TE BRINDAN LAS ESTRELLAS eclipse de luna: agosto 2009

jueves 27 de agosto de 2009


Uno crece cuando no hay vacío de esperanza, ni debilitamiento de voluntad, ni pérdida de fe.

Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo de vivirla.

Cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando lo que deja detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.

Crece cuando supera, se valora, y sabe dar frutos.

Uno crece cuando abre camino dejando huellas, asimila, experiencias... y ¡Siembra raíces!.

Uno crece cuando se impone metas, sin importarle comentarios, ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas, ni desdenes, cuando cumple con su labor, sin importarle los otros pareceres.

Uno crece cuando se es Fuerte por carácter, Sostenido por formación, y ¡Sensible por temperamento...! ¡Y humano por nacimiento!.

Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas y marca camino aunque se levante el polvo.

¡Uno crece cuando es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse, con residuos de flores...! ¡Y de encenderse con residuos de amor...!

Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a sí mismo y dándole a la vida más de lo que recibe.

Uno crece cuando se planta para no retroceder... ¡Cuando se defiende como águila para no dejar de volar...! ¡Cuándo se clava como ancla y se ilumina como estrella!

Entonces... ¡UNO CRECE!

Ivette Mahfoud - República Dominicana

Mar te dice al oído:

Uno crece cuando crece como adulto y a veces le encanta ser un niño.

Uno crece cuando comienza a comprender que el valor no es el dinero,
ni que la belleza no es solo externa.

Uno crece cuando sueña con una meta,y lucha para que no desvanezca ese sueño.

Uno crece cuando aprecia los pequeños detalles,
que son los que realmente te llenan de felicidad.


domingo 23 de agosto de 2009



Cuando era joven, mi carácter fuerte, impulsivo y explosivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación.La mayoría de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.

Un día un maestro mìo, quien me vio dando excusas a un compañero de salón después de una explosión de ira, me llevó a un aula, me entregó una hoja de papel lisa y me dijo:"¡Estrújalo!".

Asombrado, obedecí, lo arrugué e hice con él una bolita.
Luego me dijo:?"Ahora déjalo como estaba antes" ...
Por supuesto que no pude dejarlo como estaba.Por más que traté, el papel quedó lleno de pliegues y arrugas.

El profesor me dijo: "El corazón de las personas es como este papel... La impresión que dejas en ellos, será tan difícil de borrar como esas arrugas y esos pliegues que has hecho en el papel" ... no se pueden borrar.

Así aprendí a ser más comprensivo y paciente.Cuando siento ganas de estallar, recuerdo ese papel arrugado.

La impresión que dejamos en los demás es imposible de borrar... Más aún,cuando lastimamos con nuestras reacciones o con nuestras palabras...
Recuerda esto y pònlo en pràctica.

Anònimo.

Mar te dice al oído:

Cualquier cicatriz puede ser corregida
con un poco de cirugia, menos las cicatrices
del corazon...no hay remedio que pueda borrarlas
ni el amor,ni el tiempo ni nada de nada..
Puedes con el tiempo evitar su dolor, pero lo que
el tiempo nunca conseguirá, es borrarla...


miércoles 19 de agosto de 2009


Hay momentos que sentimos que todo esta mal, que nuestras vidas se hunden en un abismo tan profundo, que no se alcanza a ver ni un pequeño resquicio por el que pase la luz.

En esos momentos debemos de tomar todo nuestro amor, nuestro coraje, nuestros sentimientos, nuestra fuerza y luchar por salir adelante.

Muchas veces nos hemos preguntado si vale la pena levantarnos de nuevo, y solo puedo contestar una cosa:
Hagamos que nuestra vida valga la pena.

Vale la pena sufrir, porque he aprendido a amar con todo el corazón.

Vale la pena estar en la oscuridad y caer hasta lo mas profundo, porque ya no puedo ir más hacia abajo, de ahi en adelante todo va a ser hacia arriba hasta que vea la luz.

Vale la pena entregar todo, porque cada sonrisa y lágrima son sinceras.

Vale la pena agachar la cabeza y bajar las manos, porque al levantarlas sere más fuerte de corazón.

Vale la pena una lágrima, porque es el filtro de mis sentimientos, a traves de ella me reconozco frágil y me muestro tal cual soy.

Vale la pena cometer errores, porque me da mayor experiencia y objetividad.

Vale la pena volver a levantar la cabeza, porque una sola mirada puede llenar ese espacio vacio.

Vale la pena volver a sonreir, porque eso demuestra que he aprendido algo más.

Vale la pena acordarme de todas las cosas malas que me han pasado, porque ellas forjaron lo que soy el día de hoy.

Vale la pena mirar hacia atras, porque asi se que he dejado huella en los demás.

Vale la pena vivir, porque cada minuto que pasa es una oportunidad de volver a empezar.

Todo esto son solo palabras, letras entrelazadas con el unico fin de dar una idea. Lo demas, depende de cada uno de nosotros.

Dejemos que nuestras acciones hablen por nosotros.

Hagamos que nuestra vida valga la pena. .

Autor: desconocido.

Mar te dice al oído:

Vale la pena amar y ser amado
aunque no siempre nuestro amor sea correspondido.

Vale la pena creer en un sueño
porque significa que aun tenemos esperanzas.

Vale la pena despertar y ver un nuevo amanecer
porque sentiremos el calor de un nuevo dia.

Vale la pena sentir un abrazo
porque nos llena de emociones y sensaciones.

Vale la pena creer en las personas y amigos
porque nunca asi nos sentiremos solos

Vale la pena un momento de soledad,
porque aprenderemos a hablar con nuestra alma..

Vale la pena que tú estes ahí
porque tú vales la pena.


viernes 14 de agosto de 2009


¨Hace mucho, mucho tiempo, en un pueblecito de la actual isla de Rodas, bañada por el mar Egeo, habitaba la ninfa Luna. Bella y dulce, era la musa de poetas y artistas y todo el mundo la admiraba. El destino quiso que un día pasara por allí Tritón, el rey de las aguas. Y éste, cuyos rizos negros se enroscaban recordando los que se forman en la espuma del mar, tenía también unos ojos de un azul tan intenso como el mar que dominaba, que irremediablemente se posaron en Luna, la ninfa de la palidez destacada y rasgos limpios y suaves, quedando cegados por su belleza.

Sin duda, Tritón no era el primero que se enamoraba de la ninfa Luna, pero mientras los demás habían aprovechado la fuerza con que les había impactado para crear canciones, cuadro o historias, Tritón no se conformaba con eso. Él no sabía quererla así. Pensaba en ella día y noche, la añoraba, la espiaba cuando le era posible, imaginaba su voz, el sabor de sus besos, y todo él se volvía ira cuando pensaba que otros también disfrutaban mirándola y pensando en ella.

Finalmente, Tritón se convenció de que solo hacía falta que ella le conociera para que también se enamorara y le correspondiera, y un día decidió acercarse a ella. Sin embargo, se encontró con que alguien lo había hecho antes, robando el corazón de su bella ninfa Luna. Él afortunado era Helios, Dios del Sol, quien iluminaba el mundo.

El corazón de Tritón se sumió en la más profunda de las tinieblas. Sus esperanzas se desvanecieron y sus sueños y deseos se perdieron en la tristeza. La ira empezó a crecer en su interior, y los celos le atormentaban en las noches oscuras, hasta que la locura se abrió paso en su mente.

Una noche, el dolor se hizo insoportable y la cordura lo abandonó por completo, y se dirigió hacia la morada de su amada Luna donde empuñando una espada la mató de un solo golpe. Solo al verse ante el cuerpo muerto de su amada, se dio cuenta de lo que había hecho y de cómo matándola a ella, se había matado también así mismo, pues cuando no quedan sueños, no queda vida, y Luna se había convertido en su único sueño. Asqueado de si mismo, se retiró de nuevo a las aguas, su antiguo dominio, y nunca más se aventuró en el territorio de los demás seres.

El alma de Luna, a su muerte, subió a los cielos, y una forma redonda apareció en la noche, pálida como había sido ella en vida. Hay quien dice que fueron los Dioses, que quisieron situarla en lo alto, a la mayor distancia posible del mar en el que Tritón se refugiaba. Su reflejo caería muchas veces sobre el mar, para que Tritón no olvidara el resultado de su ira descontrolada, al ver cada noche el rostro inerte de su amada en el espejo de las aguas.

Según fue pasando el tiempo, Tritón, que nunca salió de las aguas, se fue convirtiendo en parte de ellas, hasta el punto de que hoy en día se cree que ya son la misma cosa y que cuando las olas rugen furiosas y chocan contra los acantilados, no es otra cosa que la furia de Tritón, que no puede perdonarse, al recordar eternamente que mató a su amada Luna¨.

Mar te dice al oído:
Son muchas las leyendas acerca de la luna,
me gusta mirar a ella,
creo en su magia y su poder,
y ese poder que tiene sobre el mar..
creo que estan unidos por algo...
y ese algo..quizas es esta leyenda...


martes 11 de agosto de 2009


Amigo mío.


Cuando yo nacer, yo negro.

Cuando yo crecer, yo negro.

Cuando yo sol, yo negro.

Cuando yo frío, yo negro.

Cuando yo enfermo, yo negro.

Cuando yo asustado, yo negro

.Cuando yo morir, yo negro.

Pero, cuando tu nacer, tu rosado.

Cuando tu crecer, tu blanco.

Cuando tu sol, tu rojo.

Cuando tu frío, tu morado.

Cuando tu enfermo, tu verde.

Cuando tu asustado, tu amarillo.

Cuando tu morir, tu gris.


¿Y me llamas a mi hombre de color?

Autor: Desconocido

Mar te dice al oido:


La realidad es que hay personas que miran el color exterior, sin pararse a pensar que el verdadero color esta en el interior de cada persona, en lo que te pueda ofrecer, el cariño que te pueda dar, el brindarte una amistad, un simple"hola" , todo eso no tiene color, tiene palabra y es AMOR, y ante el amor todos, todos somos iguales...

Te dejo una cita:

El racismo es como juzgar el valor de un libro por su portada.


viernes 7 de agosto de 2009


Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.

La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella.

En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.

Se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice:

- ¿Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano? Si tú no ves..

Entonces, el ciego le responde:

- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...


No-solo es importante la luz que me sirve a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella.

Cada uno de nosotros puede alumbrar el camino para uno y para que sea visto por otros, aunque uno aparentemente no lo necesite.

Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil...Muchas veces en vez de alumbrar oscurecemos mucho más el camino de los demás...¿Cómo? A través del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...

¡Qué hermoso sería sí todos ilumináramos los caminos de los demás!

Sin fijarnos si lo necesitan o no... Llevar luz y no-oscuridad...

Si toda la gente encendiera una luz el mundo entero estaría iluminado y brillaría día a día con mayor intensidad...

Todos pasamos por situaciones difíciles a veces... todos sentimos el peso del dolor en determinados momentos de nuestras vidas... todos sufrimos en algunos momentos... lloramos en otros...

Pero no debemos proyectar nuestro dolor cuando alguien desesperado busca ayuda en nosotros...

No debemos exclamar como es costumbre: -La vida es así... llenos de rencor, llenos de odio...

No debemos...Al contrario ayudemos a los demás sembrando esperanza en ese corazón herido...

Nuestro dolor es y fue importante pero se minimiza si ayudamos a otros a soportarlo, si ayudamos a otro a sobrellevarlo... luz... demos luz... Tenemos en el alma el motor que enciende cualquier lámpara, la energía que permite iluminar en vez de oscurecer...

Está en nosotros saber usarla...Está en nosotros ser Luz y no permitir que los demás vivan en las tinieblas...

Autor desconocido.

Mar te dice al oido:
A veces una simple luz nos rescata de la mas oscuras de las tinieblas.
Como cada uno de los colores del arcoiris,
deberiamos iluminar un nuevo dia...
De rojo teñiremos el amor.
De naranja la bondad.
De amarillo un nuevo dia.
De verde la esperanza
De azul una mirada.
De celeste la sonrisa
Y de violeta esa llama...
No dejemos que se apague en el corazon de nadie...

domingo 2 de agosto de 2009


Deficiente es aquel que no consigue modificar su vida, aceptando las imposiciones de otras personas de la sociedad en que vive, sin tener consciencia de que él es dueño de su destino.

Loco;
es quien no procura ser feliz con lo que poseé.

Ciego; es aquel que no ve su próximo morir de frío, de hambre, de miseria... Y sólo tiene ojos para sus míseros problemas y pequeños dolores.

Sordo; es aquel que no tiene tiempo de oír un desahogo de un amigo, o un llamado de un hermano. Pues está siempre apresado en el trabajo y no quiere gastar su tiempo y dinero en cosas “vanas”.

Mudo; es aquel que no consigue decir lo que siente y se esconde detrás de la máscara de la hipocresía.

Paralítico; es quien no consigue caminar en dirección de aquellos que necesitan de su ayuda.

Diabético; es quien no consigue ser dulce.

Enano; es quien no sabe dejar al amor crecer.
Autor: desconocido.

Mar te dice al oido:

Deficiente: es aquel que no hace de su vida lo mejor para ella.

Loco: aquel que en su vida no ha hecho una locura.

Ciego: el que solo mira y ve con los ojos.

Sordo: el que no escucha el silencio

Mudo: el que no deja hablar a su corazon

Paratilitico: el que se queda quieto mirando la vida avanzar sin hacer nada.

Diabetico: el que no sabe sacar lo dulce de la vida, los momentos de cada dia.

Enano: el que se siente inferior a los demas estando todos hechos de la misma pasta.



 
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