Si quieres escuchar el video...dale a la pausa del reproductor, del margen izquierdo :)
viernes, 30 de diciembre de 2011
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Querido Papá Noel:
Te escribo esta carta con un lápiz rojo de mi hijo, en el dorso de un recibo, sentada al lado de la lavadora entre un lavado y otro, y quien sabe cuando volveré a tener un poco de tiempo libre en los próximos 18 años. He sido una buena madre durante todo el año. He alimentado, lavado y cuidado a mis hijos cada vez que lo han necesitado. He visitado al pediatra muchas más veces de lo que he visitado a mi propio médico. He vendido sesenta y dos cajas de barritas de chocolate para lograr el dinero para plantar un árbol que dé sombra en el patio de la escuela.
Pensaba que quizás, visto que no te he pedido nunca nada, esta Navidad podrías traerme algunas cositas. Aquí tienes mis deseos:
Me gustarían un par de piernas nuevas que no dolieran (cualquier color va bien menos el morado, de esas ya tengo) y unos brazos que no dolieran y fueran lo suficientemente fuertes como para apartar a mi hijo del estante de las golosinas, mientras hace una rabieta en medio del supermercado.
También quisiera una cintura, ya que en algún lado perdí la que tenía, hacia el séptimo mes de mi último embarazo.
También me gustarían unas ventanas resistentes a las huellas, una emisora de radio que sólo ponga música para adultos, una televisión que no contenga solo programas de animales que hablan, y un rinconcito secreto detrás de la nevera donde poderme esconder para hablar por teléfono.
En el aspecto práctico, quisiera una muñeca que hable y diga, "Sí, Mamá" para ayudarme en mi autoestima como madre, junto con dos niños que no peleen, y tres pares de vaqueros que se abrochen sin necesidad de tanta fuerza.
También me gustaría una grabación de monjes tibetanos cantando "No comer en la sala" y "Quítale las manos de encima a tu hermano" ya que mi voz parece estar fuera del alcance auditivo de mis hijos y puede ser escuchada solo por el perro.
Sería maravilloso si hicieras que mis hijos ayudaran en casa sin necesidad de pedir dinero a cambio.
Si fuera tarde para encontrar todo esto, quisiera al menos el tiempo suficiente para cepillarme los dientes y peinarme (todo en la misma mañana), o el lujo de sentarme y comer la comida caliente, no a temperatura ambiente, sin que tenga que comerla del mismo Tupperware.
Seria demasiado pedir que pudiéramos llamar "verduras" a la salsa de tomate? Me ayudaría a tener la conciencia en paz.
Bueno, Papá Noel, la alarma de la secadora me indica que ha terminado su ciclo y mi hijo se ha dado cuenta que estoy aquí encerrada. Creo que quiere que le devuelva su lápiz. Que tengas un buen viaje y recuerda sacarte tus húmedas botas antes de entrar.
Puedes comerte las galletas que te dejamos en la mesa, pero cuidado con echar migas a la alfombra.
Con cariño... MAMA!!
PD: Ah!... otra cosa, puedes anular todos mis deseos con tal de que hagas que mis hijos crezcan felices, sanos y se conviertan en personas de bien.
Autor: Desconocido
Mar te dice al oído:
El mejor regalo siempre ha sido el amor.
Autor: Desconocido
Etiquetas:
Directo al corazón,
Especial navidad
domingo, 25 de diciembre de 2011
En Nochebuena un niño miró fijamente a Papá Noel
y le dijo: "Quiero saber tu secreto". Le susurro al oído: "¿Cómo lo haces, año tras año?
"Quiero saber cómo, mientras viajas dejando regalos aquí y allá, nunca se terminan.¿Cómo es, querido Papá Noel , que en tu saco de regalos hay suficiente para todas las niñas y niños del mundo? Siempre está lleno, nunca se vacía mientras va de chimenea en chimenea, a casas grandes y pequeñas de país en país, visitándolos todos.
Papá Noel se sonrió y le contestó, "No me hagas preguntas difíciles. ¿No quieres un juguete? Pero el niño dijo que no y Santa pudo ver que él esperaba una respuesta. "Ahora escúchame," le dijo al niño "Mi secreto te hará más triste y más sabio".
"Lo cierto es que mi saco es mágico. Dentro de él
hay millones de juguetes para mi viaje en Nochebuena. Pero a pesar que visito a cada niña y a cada niño no siempre dejo juguetes. En algunos hogares no tienen comida, en otros hay tristeza, en algunos hogares están desesperados, y otros son malos. Algunos son hogares rotos, donde los niños sufren. Esos hogares visito, pero qué puedo dejar?
Mi trineo está lleno de cosas alegres, Pero para los hogares donde habita la tristeza, los juguetes no son suficiente. Así que en silencio me acerco, y beso cada niña y cada niño, y rezo con ellos para que reciban la alegría del espíritu de la Navidad, el espíritu que vive en el corazón del niño que no recibe, pero que da.
"Si Dios escucha y contesta mi oración, Cuando regrese el próximo año, lo que encontraré serán hogares llenos de paz, y amor. Y niños y niñas llenos de la luz infinita. Es un trabajo difícil, mi querido amiguito, dejar regalos para algunos y orar por otros. Pero las oraciones son los mejores regalos Porque Dios tiene el don de satisfacer todas las necesidades.
Esa es parte de la contestación. El resto es que mi saco es mágico. Y esa es la verdad. Mi saco está cargado de amor. En mi saco nunca falta el amor y la alegría... porque dentro hay oraciones, y esperanzas.
No sólo juguetes. Mientras más doy, más se llena... porque dando es como realizo mis sueños.
"¿Y quieres saber algo? Tu también tienes tu propio saco. Contiene tanta magia como el mío, y está dentro de ti. Nunca se vacía, está llenito desde el principio de tu vida.
Es el centro de la luz y el amor. Es tu corazón. Y si en ésta Navidad quieres ayudarme, no te preocupes tanto por los regalos debajo de tu árbol. Abre esa saco que es tu corazoncito, y comparte tu alegría, tu amistad, tu dinero, tu amor".
"Gracias por el secreto. Me tengo que ir". "Espera niño", dijo Papá Noel, "no te vayas. ¿Compartirás lo que tienes? ¿Ayudarás? ¿Te servirá lo que has aprendido?" Y por un momento el niño se detuvo, tocó su corazón y simplemente dijo: "Sí!!!".
Mar te dice al oido:
Espero que esta noche sea magica para ti...
y que dentro de ese saco encuentres todos tus sueños
Etiquetas:
directo al corazon,
Especial navidad
martes, 13 de diciembre de 2011
Si no me apruebo a mí mismo, ¿quién me va a aprobar?
Si no me intereso en lo que hago, ¿a quién le va a interesar?
Si no me inspira respeto mis acciones, ¿a quién han de inspirarle?
Si no me dispongo a perdonar las faltas ajenas, ¿con qué derecho he de esperar
que otros perdonen las mías?
Si no confío en mis propias decisiones , ¿quién habrá de confiar en ellas?
Si no tengo fe, ni sueños, ni esfuerzo, ¿por qué acusar al mundo de ser árido,
frío y sin bondad?
Si consiento que la envidia, el rencor y el mal dominen mi corazón, ¿por qué no
habré de sufrir?
Si pongo hiel en las más puras emociones, ¿por qué he de rebelarme al llevar una
existencia amarga?
Si no cuido el huerto de la amistad, ¿por qué he de sorprenderme cuando germinan
las decepciones?
Si destrozo todas las avenidas que me traen afecto, ¿por qué he de lamentar la
soledad en que vivo?
Si aún no he aprendido a conjugar el verbo comprender, ¿cómo he de conjugar el
verbo amar?
Si soy capaz de engañarme a mí mismo, ¿a quién no engañaré?
Si persisto en vivir dentro del ayer, ¿cómo no he de temerle al mañana?
Si oscilo entre el pasado y el futuro, ¿cómo podré disfrutar el presente?
Si nunca me decido a partir, ¿por qué entonces ansío tanto llegar?
Extraído de “El Midrash Judío”
Mar te dice al oído:
Atreverse es ser capaz de romper con la monotonía,
atreverse es ser capaz de luchar por lo que quiere
y no por lo que te imponen.
Atreverse es luchar por los sueños,
para que dejen de ser sólo eso...sueños.
Atreverse es...gritar al viento.
Etiquetas:
Directo al corazón
Suscribirse a:
Entradas (Atom)









Dimelo al oido por email